Terenci Moix: Historia Social del Cómic. Sisa
El escritor catalán Terenci Moix (1942-2003) tuvo la iniciativa de publicar uno de los primeros estudios patrios sobre el tebeo en su ensayo Los cómics, arte para el consumo y formas pop (1968) . Fue reeditado de forma póstuma en 2007 con el título Historia Social del Cómic y llegó el año pasado al libro electrónico. Ha sido esta última edición la que he comprado y leído con gusto estos días. La importancia de este ensayo es inestimable por el momento y la época en que Moix lo escribió, porque no se sabía por donde iba a tirar el cómic y por el poco reconocimiento social del mismo (todavía faltaban por aparecer o desarrollarse iconos españoles o foráneos como Mortadelo y Filemón, el desarrollo y subidón emocional del Marvel setentero, el importante reboot de los superhéroes de DC en los años 80, el Manga japonés, la novela gráfica como se entiende hoy día, etc...). Aunque el enfoque del ensayo es sociológico e histórico, también puede leerse en clave autobiográfica porque Tere...

Encantador... y muy cierto.
ResponderEliminarLa cara sonriente de las estatuas de los budas no son casualidad.
EliminarEl dibujito es entrañable y refuerza cierta sensación de inocencia. Últimamente noto que, a medida que me esfuerzo en desaprender, los niños me miran con bastante curiosidad.
ResponderEliminarEs la parte bonita de los niños, y remarco también esto porque también tienen la parte mala, los niños pueden llegar a ser muy crueles entre ellos.
EliminarYo diría que, en esta sociedad, conservan la pureza intacta hasta los tres años. Es una apreciación sujetiva. Luego, a base de absorber (pues son como esponjas) estímulos de mierda, comienzan a integrar una serie de hábitos y esquemas preconcebidos altamente perniciosos. Aunque no puede, ni mucho menos, decirse que todos los niños del mundo nacen con idéntica idiosincracia. Cada uno lleva en su seno el germen de una futura personalidad INDIVIDUAL.
ResponderEliminarEn paises como India o Tailandia el panorama de la infancia es también brutal. También la madre naturaleza ya condiciona a las crias de las especies en la lucha por la supervivencia. Solo hay que observar a los conejitos cuando van a mamar de su madre y dejan al último y menos desarrollado sin mama a la que agarrarse.
EliminarLos niños no son una excepción en esto cuando a partir de cierta edad detectan a alguien que les llama la atención, sobretodo si es más debil. Claro está que si no fueran conscientes del entorno competitivo esa "inocencia" tendría más longevidad. También hay humanos que nacen más predispuestos a la bondad o a la rapiña. El factor determinante luego es el alma de la persona.