La Abadía del Crimen de PC (la versión del Ave María) preservada!
La edición original de LA ABADÍA DEL CRIMEN fue en diskette con autoarranque. Tenía como rasgo característico un canto gregoriano (concretamente el Ave María de Schubert ) que se escuchaba durante las escenas de oración en la iglesia. El programa tenía una protección que, en caso de detectar una copia no original, cambiaba el Ave María por una voz mucho más agria que repetía "Pirata, Pirata, Pirata..." y a continuación la pantalla se quedaba en negro. Pasaron los años y todas las reediciones y remakes posteriores a la Serie Leyenda no han incluido los cantos de la edición original (como por ejemplo, el Pack25 de OPERA que llevaba el juego desprotegido pero sin el Ave María de Schubert). Mi diskette original en 3,5” parecía estar condenado a ser una rareza de fiabilidad temporal, pero quiso el destino que hace pocos días se me averiara mi ordenador PC moderno y que sacara del olvido mi humilde Pentium 150 y rememorar viejos momentos con la Abadía u otros juegos de la...

Encantador... y muy cierto.
ResponderEliminarLa cara sonriente de las estatuas de los budas no son casualidad.
EliminarEl dibujito es entrañable y refuerza cierta sensación de inocencia. Últimamente noto que, a medida que me esfuerzo en desaprender, los niños me miran con bastante curiosidad.
ResponderEliminarEs la parte bonita de los niños, y remarco también esto porque también tienen la parte mala, los niños pueden llegar a ser muy crueles entre ellos.
EliminarYo diría que, en esta sociedad, conservan la pureza intacta hasta los tres años. Es una apreciación sujetiva. Luego, a base de absorber (pues son como esponjas) estímulos de mierda, comienzan a integrar una serie de hábitos y esquemas preconcebidos altamente perniciosos. Aunque no puede, ni mucho menos, decirse que todos los niños del mundo nacen con idéntica idiosincracia. Cada uno lleva en su seno el germen de una futura personalidad INDIVIDUAL.
ResponderEliminarEn paises como India o Tailandia el panorama de la infancia es también brutal. También la madre naturaleza ya condiciona a las crias de las especies en la lucha por la supervivencia. Solo hay que observar a los conejitos cuando van a mamar de su madre y dejan al último y menos desarrollado sin mama a la que agarrarse.
EliminarLos niños no son una excepción en esto cuando a partir de cierta edad detectan a alguien que les llama la atención, sobretodo si es más debil. Claro está que si no fueran conscientes del entorno competitivo esa "inocencia" tendría más longevidad. También hay humanos que nacen más predispuestos a la bondad o a la rapiña. El factor determinante luego es el alma de la persona.