El escritor catalán Terenci Moix (1942-2003) tuvo la iniciativa de publicar uno de los primeros estudios patrios sobre el tebeo en su ensayo Los cómics, arte para el consumo y formas pop (1968) . Fue reeditado de forma póstuma en 2007 con el título Historia Social del Cómic y llegó el año pasado al libro electrónico. Ha sido esta última edición la que he comprado y leído con gusto estos días. La importancia de este ensayo es inestimable por el momento y la época en que Moix lo escribió, porque no se sabía por donde iba a tirar el cómic y por el poco reconocimiento social del mismo (todavía faltaban por aparecer o desarrollarse iconos españoles o foráneos como Mortadelo y Filemón, el desarrollo y subidón emocional del Marvel setentero, el importante reboot de los superhéroes de DC en los años 80, el Manga japonés, la novela gráfica como se entiende hoy día, etc...). Aunque el enfoque del ensayo es sociológico e histórico, también puede leerse en clave autobiográfica porque Tere...
Todavía no he acabado de leerlo, pero he de decir que el tormentoso periplo de Erico y Paula me recuerda (por su sensación de peligro ominoso y las escasas posibilidades de llegar a buen puerto) al peligroso y aterrador viaje de Frodo y Sam a las tierras de Mordor.
ResponderEliminarUn peregrinaje, en ambos casos, de clara índole iniciática y existencial.
Buena comparación, no había pensado en ella y mira que disfruté como un enano, nunca mejor dicho, con "El Señor de los Anillos" de J.R.R. Tolkien.
ResponderEliminarAcabo de ver 'The Road', película inspirada en la novela de Cormac McCarthy. Los paralelismos aquí son todavía más evidentes: un padre y su hijo inician un incierto viaje a través de un paisaje infernal, infestado de caníbales tan alejados de cualquier atisbo de humanidad como lo pueda estar un zombi. Es un recorrido iniciático, una historia de amor filial entre dos almas delicadas y sensibles, despojada de cualquier tipo de manierismo sensiblero, en la que el desolador y apocalíptico contexto llega a cobrar tanta relevancia como los dos protagonistas.
ResponderEliminarUn relato conmovedor y contundente hasta el paroxismo.
Pero no apto para cualquier estómago.
Propuesta interesante, intentaré visionarla.
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