viernes, 5 de agosto de 2011

Joan Brady: "Dios vuelve en una Harley"

En estos tiempos de vacaciones y calores veraniegos he tenido ocasión de leer vía Biblioteca este best-seller espiritual de la autora norteamericana Joan Brady. Su prosa muy sencilla y entretenida a la vez ha permitido que su lectura me haya durado un solo día. 

El argumento de Dios vuelve en una Harley nos presenta la crisis existencial de la treintañera tardía Christine Moore, una enfermera cuya vida plagada de malas experiencias le ha encaminado a un presente de hastío e inseguridad que le ha hecho perder la fe y la esperanza en sí misma y en el mundo que le rodea (en especial sus relaciones afectivas con los hombres y la rutina de su puesto de trabajo). ¿A quién escapa que esto es más frecuente de lo que parece en la sociedad que nos rodea? En este punto entra en la vida de Christine un motero con sus características chupa de cuero y moto Harley Davidson que resulta ser Dios -o cualquier equivalente de esta denominación- y se convierte en su guía espiritual durante los capítulos que conforman esta novela. El camino de Christine será de valiosos descubrimientos como el de la paciencia, conocerse y quererse como ser humano, reconocer su parte de responsabilidad en los problemas que tiene, ser consciente del robo innecesario de espontaneidad que provocan las expectativas y la certeza de que la preocupación por el futuro provoca la pérdida de muchos momentos presentes.  

Lo que narra Joan Brady en Dios vuelve en una Harley también es extrapolable a un protagonista masculino cambiando el sexo de los personajes involucrados (lo que está muy bien, ya que amplia el abanico de lectores y aleja cualquier sesgo sexista de suficiencia y nula autocrítica). Al fin y al cabo, la autora refleja que en el fondo de su corazón el anhelo de hombres y mujeres es el mismo: estar en armonía con su entorno a la vez que sentirse queridos y valorados de verdad. 

A continuación algunas citas y párrafos interesantes de este libro de Brady:

No derroches tu capacidad concentrándote en antiguos resentimientos o pensamientos negativos.

Vive cada momento de tu vida, pues todos son preciosos y no debes malgastarlos.

No levantes muros pues son peligrosos. Aprende a traspasarlos.

[Cuando una persona cree que la define su aparencia exterior y no su mundo interior]
"Hasta donde alcanzaba mi memoria, me había definido siempre por el trabajo que hacía. Cuando la gente preguntara, ¿qué haces?, quería tener una respuesta mejor que la de Soy Enfermera. Era más que una enfermera, tenía que serlo (...) Era hora de descubrir que más era" 

[sobre la falta de confianza y la pretensión de tener el control] 
"Como bien sabe cualquier motorista experimentado, el pasajero debe depositar su confianza en el conductor y los dos cuerpos deben viajar como si fuera uno. Había tenido un montón de novios que siempre me habían criticado por no ser capaz de dejar en sus manos la responsabilidad de conducir (...) Nunca fuí capaz de relajarme y confiar plenamente en su capacidad" 

Lo esencial es ser honesto con uno mismo, para que nadie ni nada te intimide.

Renuncia al Ego. Muéstrate tal y como eres y no pierdas de vista lo que sucede.

Sigue el fluir universal. Cuando alguien da, recibir es un acto de generosidad. Pues en esa entrega siempre se gana algo.

[sobre el amor genuino, no romántico] 
"(...) El amor en su forma más pura. Esa clase de amor que tan sólo quiere expresarse, que no pide nada a cambio"

7 comentarios:

  1. Un libro que han leído mujeres importantes en mi vida y que han disfrutado mucho (admito que yo también). No apto para snobs y culturetas. Les irritará o lo encontrarán ridículo.

    ResponderEliminar
  2. Un amigo me explicó ayer que vió este libro hace años en manos de un chico que iba al mismo gimnasio que él. Queda de manifiesto que no pocos lectores tendrá esta novela de Brady.

    ResponderEliminar
  3. Esto de acuerdo con lo que dices sobre los snobs y culturetas respecto a este libro. Tampoco es válido el otro extremo, el de los garrulos orgullosos de serlo que, con soberbia y ademanes casi fascistas, hacen saber su desaprobación ante cualquier cosa que no les gusta o no entienden.

    ResponderEliminar
  4. Me consta que lo ha leído muchísima gente. Y algo que llega al corazón de tantas personas no debería ser menospreciado. A menudo, la verdad se expresa a través de las cosas más sencillas.

    ResponderEliminar
  5. Y, como siempre he defendido, son los actos los que definen a las personas. No las hermosas palabras o la lectura completa de todo el canon budista.

    'Si quiere conocer a un hombre, fíjese en cómo actúa.' Nisargadatta dixit.

    ResponderEliminar
  6. Ni en una película el formato de vídeo, ¿no? ;-D

    Lo que concebimos como verdad no debería estar reñido con la sencillez o con una obra bellamente escrita (que no pedantesca). Sería muy desacertado desmerecer un clásico del zen como el "Shobogenzo Zuimonki" de Dogen por ser más literario que obras más sencillas como "El Poder del Ahora" de Eckhart Tolle o la obra que nos ocupa. Desde el punto de vista histórico sería más desacertado todavía.

    Y puede ocurrir tranquilamente que Dogen dé con el dedo en la llaga en personas a las que no llegaría Tolle o Brady (y casos al contrario). Depende del lector en cuestión y de la inviolabilidad y respeto por su camino en la vida, todo lo demás es carnaza de discusiones en clubes de Fans.

    ResponderEliminar
  7. Acabo de recordar un acierto de Joan Brady durante la lectura. Creo que es algo así como que el personaje de Dios justifica su apariencia de motero porque dice que la imagen de castigador que le han dado durante siglos le ha alejado de la gente, y que esta necesita referentes más accesibles que la imágen clásica de barba y sandalias.
    Es una lección que estaría bien que aprendiera la Iglesia Católica no comportándose como si estuvieramos diez siglos atrás en la Historia (Las escuelas budistas presentes en Occidente han sido más realistas en este aspecto y no han hecho un simple trasplante del Oriente a nuestra cultura).

    ResponderEliminar