La Abadía del Crimen de PC (la versión del Ave María) preservada!
La edición original de LA ABADÍA DEL CRIMEN fue en diskette con autoarranque. Tenía como rasgo característico un canto gregoriano (concretamente el Ave María de Schubert ) que se escuchaba durante las escenas de oración en la iglesia. El programa tenía una protección que, en caso de detectar una copia no original, cambiaba el Ave María por una voz mucho más agria que repetía "Pirata, Pirata, Pirata..." y a continuación la pantalla se quedaba en negro. Pasaron los años y todas las reediciones y remakes posteriores a la Serie Leyenda no han incluido los cantos de la edición original (como por ejemplo, el Pack25 de OPERA que llevaba el juego desprotegido pero sin el Ave María de Schubert). Mi diskette original en 3,5” parecía estar condenado a ser una rareza de fiabilidad temporal, pero quiso el destino que hace pocos días se me averiara mi ordenador PC moderno y que sacara del olvido mi humilde Pentium 150 y rememorar viejos momentos con la Abadía u otros juegos de la...


Sorprende lo relajante que supone un cafelito en buena compañía... si es que no hay ná como estos pequeños y sencillos placeres mundanos.
ResponderEliminarAcabo de adquirir 'De dioses y hombres', conmovedora historia de amor y sacrificio que puede ayudar a muchos (yo, entre ellos) a reconciliarse con el género humano. Está editada por Cameo y dirigida por el cineasta francés Xavier Beauvois. Id preparando un gran pañuelo...
ResponderEliminarSiempre hay que tener fe en el género humano, y más en los periodos de adversidad. No veo una alternativa aceptable ese pesimismo deprimente que hace del hombre un constante agresor.
ResponderEliminarEl optimismo es creación, vida, movimiento, cambio... Huyamos de las atmósferas e ideas tóxicas! :-)
ResponderEliminarLo cierto es que esta película demuestra que en en un mundo gobernado por hijos de perra, siempre existe alguna muestra de verdadero heroismo.
ResponderEliminarEl mundo no lo hacen solo los gobernantes, en las novelas costumbristas de Charles Dickens y Émile Zola se encuentran lúcidas descripciones de gente humilde que son auténticas hienas.
ResponderEliminarEchar toda la culpa a los gobernantes es lo más fácil si no hacemos nuestros propios deberes. Por ejemplo, si los mismos que salen a celebrar los éxitos del F.C. Barcelona o Real Madrid salieran para reclamar sus derechos otro gallo nos cantaría. ¡Mucha crisis, mucho banco cabrón, pero seguimos pagando mucho dinero por ver a Messi y Cristiano!
También en el mundo espiritual a veces no se hace todo lo necesario. Cuando en un grupo se tiene la típica conciencia grupal y se trata a los que están fuera como de no-iluminados (¡que listos que somos, nen!). La espiritualidad no es apartarse del mundo, y desde luego así no se cambia el mundo. Todos tenemos deberes que hacer, comenzando con hacer felices a los que nos rodean (familia, pareja, trabajo, etc...)
Al final del camino, seguramente nos descubrimos a nosotros mismos (sin nombre, sin nacionalidad, sin educación, sin militancias) y llegamos a lo que los budistas llaman "Naturaleza Original", la metafísica hindú llama "El Sí-Mismo" y la psicología de Jung llama El "Self".
ResponderEliminarNo culpo sólo a los gobernantes. El mundo está poblado de auténticos bastardos y a muchos de ellos también los ubico en la clase proletaria e intelectual. Pero lo que está claro es que el cinismo del que hacen gala los primeros es para mear y no echar gota. En líneas generales, la gente es mezquina, aborregada e insolidaria. Así es como lo siento.
EliminarLa competitividad propia de los animales a escala humana, o sea, peor porque tienen conciencia!
EliminarLo que no quiere decir que no haya conocido a auténticos hombres y mujeres de paz. Pero son los menos.
ResponderEliminarPor mi parte, hago lo que puedo para intentar mantenerme presente e irradiar algo de luz en un contexto mediocre y asfixiante. La mayoría de las veces, fracaso. Pero sigo luchando, porque esa lucha es la que nos ennoblece y eleva.
ResponderEliminarSigue luchando-fluyendo, siempre :-)
ResponderEliminarRespecto a los hombres y mujeres de paz -con sus virtudes y defectos como todos- es muy bonito reconocerlos.