miércoles, 15 de febrero de 2012

Suami Vishnu Devananda: El libro de Yoga (1960)


El Libro de Yoga de Suami o Swami Vishnu Devananda (1927-1993) es uno de los libros más conocidos sobre esta práctica milenaria hindú. Ha conocido más de quince reimpresiones en España desde que Alianza Editorial lo editó por primera vez en 1974. Estrictamente hablando es un ensayo introductivo sobre el Sivananda Yoga (un estilo de Yoga reglado que amalgama Hatha y Raja Yoga con religión y filosofía Vedanta). Fue escrito durante el periodo de transición entre dos formas distintas de entender el Yoga en Occidente: el Yoga de pretensiones sobrenaturales de Paramahansa Yogananda y la posterior visión de la enseñanza yóguica como instrumento de salud psicofísica. Hay algo de lo primero en este libro de Devananda, pero ya tiene mucho peso la faceta psicofísica facilitando su lectura por parte de profesores y practicantes de cualquier variante de Yoga.

El Libro de Yoga puede ser una lectura muy amena e ilustrativa si el lector se deja llevar por sus páginas. Obviamente explica las inevitables asanas o posturas de yoga (acompañadas en este libro de un arsenal completo de fotos del Swami haciendo las asanas), pero también resultan muy interesantes sus incursiones en la anatomía y la dietética. Plantea interesantes cuestiones psicológicas, filosóficas y científicas, como por ejemplo el parecido que existe entre los conceptos de espacio-tiempo de la Teoría de la Relatividad de Einstein y la historia de Brahma y el Rey Casamentero contenida en la Srimad Bhagarata (también la teoría del Big Bang tiene su equivalente en la creación del Universo de la mitología hindú cuando el gigante Purusha se despedazó en infinitos fragmentos). 

No estará de más decir que algunas veces Swami Vishnu Devananda barre para casa en lo que respecta al enfoque religioso del Yoga y la defensa estricta de una dieta vegana o vegetariana (Ramiro Calle y otros yoguis no son tan estrictos con la "impureza" de la carne por muy vegetarianos que puedan ser). En lo que respecta a los pasajes dedicados a los poderes sobrenaturales (un poco raro encontrarlos en un libro que pertenece a la colección Bienestar y Nutrición de una editorial) Devananda termina diciendo que estos no sirven para nada al yogui realizado y que no es ético alardear de ellos. 

Una curiosidad final sobre el libro: En un momento dado de este el autor comenta que el planeta Mercurio tarda lo mismo -88 días- en dar una vuelta alrededor de su eje que en dar la vuelta alrededor de nuestro Sol. En la época en que se escribió este libro todavía faltaban cinco años para descubrir que en realidad Mercurio gira una vez alrededor de su eje cada 58 días, por lo que la culpa no es del autor. 

Swami Vishnu Devananda fue el creador en los años 50, 60 y 70 de más de treinta centros que velan por el legado de su maestro Swami Sivananda (1887-1983) y la enseñanza reglada del Sivananda Yoga.  

Como complemento a esta entrada no estará mal el audio de una entrevista a dos maestros de Sivananda Yoga en el espacio radiofónico Puntos de Vista de RNE:

"Es la misma escalera de la que uno cae, la que nos lleva hacia lo alto" (S.V.D.)

23 comentarios:

  1. Sí. Esa manía de ensalzar el vegetarianismo y criminalizar a los que nos flipa el jamón serrano (de bellota, ojo!!), me pone de los nervios. Llevo años recorriendo mi particular camino y la experiencia me dice que decantarse por un estilo de alimentación, no determina el grado de evolución espiritual. Mal que les pese a los talibanes de la lechuga.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El vegetarianismo puede convertirse en una militancia tan nociva como otras. El hombre es un animal omnivoro, lo natural es que tomemos substancias animales y vegetales. Otra cosa es que el exceso de alimentación carnica tenga desventajas, pero ello acontece cuando hay exceso.

      Además, hay tantas personas como dietas en este mundo y la misma alimentación que sirve para el vecino del quinto puede no servir para un cartero de Correos. Y eso los instructores de Yoga lo saben.

      Eliminar
    2. Eso. Que determinados curreles obligan a quemar muchas calorías...

      Eliminar
    3. Calorías, hidratos de cárbono, Vitaminas de todo el abecedario, etc... La alimentación es un tema demasiado importante como para pensar en términos de pro-vegetarianismo (para unas personas estará bien y para otras no) :-)

      Eliminar
    4. Si viviéramos en un gran supermercado de frutas verduras y demás alimentos hortícolas...
      Si en ese gran supermercado hubiera atado un cordero y un ternero...
      Si tuviéramos a nuestra disposición hachas y martillos y demás herramientas para descuartizarlos...
      Cuánto tiempo tardaríamos cada uno de nosotros en usar esas herramientas???.

      Eliminar
  2. Ojo. No pretendo frivolizar. Me imagino que resulta mucho más sana la ingesta de frutas y verduras, que el tipo de manduca al que estamos acostumbrados. Pero, coño... que un bocata de lomo no le hace daño a nadie y convertir en un gozo el hecho de zampártelo no va a definirte como mejor o peor persona. Pues no me he encontrado con vegetarianos fanáticos y extremistas, rígidos y emocionalmente retraídos, durante mi estancia en algún centro de retiro.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aquí se centra en los terrenos de la Dietética. Se dice que la falta sorpresiva de material animal puede joder física e intelectualmente si no se hace una dieta adecuada.

      Eliminar
  3. Al mismo Nisargadatta le preguntaron si no suponía una contradicción el hecho de comer carne (él comía, aunque muy poca), y el deseo de evolución espiritual. Nisargadatta respondía con su habitual sinceridad, contestando, poco más o menos, que dejaran de preocuparse por asuntos tan chorras y se dedicaran, en serio, a poner en práctica lo que él decía. Ocurre que, muchas veces, las ramas de los árboles no te dejan ver el bosque

    ResponderEliminar
  4. Para mi, una alimentación cárnica o vegetal no implica una mayor capacidad espiritual (en todo caso es el cuerpo quién habla). Otra cosa es seguir la filosofía "ahimsa" (No-Violencia) en la que matar animales, aunque sea para comer, es violencia. Es una opción.

    ResponderEliminar
  5. Es una opción. Pero resulta difícil ser consecuente en todo. Yo, por lo menos, seguiré disfrutando de un solomillo cuando mi economía me lo permita, disculpándome cuando me equivoque y reclamando mis derechos cuando intenten arrebatármelos.

    ResponderEliminar
  6. También el vegetarianismo es facilitado en las urbes porque mucha gente no vive en el campo. Ahí tienes que matar conejos sí o sí y están en contacto con los animales de los que se alimentan. ¿Por eso son asesinos? En muchos casos aprecian más al animal que se comen que las personas de las ciudades.

    Y luego están los productos que derivan de los animales pero no son los animales mismos (leche, huevos, etc...)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Y es que la intencionalidad, amigo, es lo que determina la gravedad de nuestros actos. No es lo mismo matar para alimentarse, que para defenderse o divertirse (y de eso saben mucho los seguidores de cierta fiesta 'nazional').

      Eliminar
    2. El caso de las Corridas de Toros y los Correbous catalanas es vergonzante. Que curiosidad que unas cosas salvajes sean consideradas cultura patria y otras no (y en España ha adquirido importancia política).

      Bajo la bandera o excusa de la tradición perviven prácticas bárbaras en sí mismas.

      Eliminar
    3. Y es que no existe mucha diferencia entre las bestias que jaleaban a los gladiadores mientras mataban o morían, y las bestias que ahora pueblan los ruedos, vestiditas de punta en blanco o fumándose un faria de 1000 pelas.

      Eliminar
    4. Y, por bestias, no me refiero a los toros...

      Eliminar
  7. Pero sí. Considero que no intentar dañar a ningún ser vivo de forma consciente es una de las prácticas espirituales más profundas que existen. Aunque muchas veces no la pongamos en práctica por simple ignorancia (o falta de voluntad).

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En Yoga este concepto se reparte entre Yama y Niyama.

      También resulta interesante el concepto de encajar el daño, que tiene que ver con el ego.

      Eliminar
  8. El ego es vulnerable e inseguro y a la mayoría nos domina casi por completo. Es el peor de los tiranos, aunque, en el fondo, no sea más que un fantasma insustancial. Pero el primer paso para liberarse es darse cuenta de ello.

    ResponderEliminar
  9. Este primer paso que comentas es el más importante, y hay que indagar sobre la raiz de esta vulnerabilidad e inseguridad. Una vez cogida la raiz puede ser observada.

    ResponderEliminar
  10. Resulta paradójico, ¿no?. El hecho de que nos pasemos toda la vida defendiendo algo que no somos. Nombre y forma. Ego. Sólo para descubrir, en el momento de la muerte, que toda esa lucha no ha servido más que para encubrir una ilusión transitoria. Sólo para darnos cuenta de que, por muy real que se nos antojara, esta vida no es más que un sueño.

    ResponderEliminar
  11. Y, por supuesto, no es un comentario pesimista. Al contrario. Una vez liberados, empieza la verdadera Vida.

    ResponderEliminar
  12. Bonitas congruencias. Y aunque soy omnivoro y egocéntrico. Deberíamos alimentarnos lamiendo musgo y agradecer/meditar/luchar el resto del día por la suerte de vivir este sueño.

    ResponderEliminar
  13. Si viviéramos en un gran supermercado de frutas verduras y hortalizas...
    Si en ese gran supermercado atados a una columna hubiera un cordero y un ternero...
    Si contáramos con las herramientas apropiadas para matarlos y descuartizarlos...
    Cuánto tardaríamos cada uno de nosotros en usar esas herramientas???

    ResponderEliminar