martes, 13 de diciembre de 2011

Clark Ashton Smith. Zothique: El Último Continente

CLARK ASHTON SMITH. ZOTHIQUE: EL ÚLTIMO CONTINENTE (2003)
Por Antonio Ortiz Carrasco
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Clark Ashton Smith. Zothique: El Último Continente por Antonio Ortiz Carrasco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-CompartirIgual 3.0 Unported.
Basada en una obra en antoniortizcarrasco.blogspot.com.



[recientemente traducido por Marta Lila y editado por Editorial Valdemar en su colección Gótica]


1. Algunas notas sobre el autor

“De los escritores americanos más jovenes, ninguno ha llegado a pulsar la nota del horror cósmico tan bien como el poeta, artista y prosista californiano Clark Ashton Smith (...) Ningún escritor muerto ni vivo ha podido superar a C. Ashton Smith en la evocación de una atmósfera extraña y demoníaca y en fecundidad de ideas. ¿Quién si no él ha contemplado esas visiones espléndidas, lujuriantes y febrilmente distorsionadas de esferas infinitas y múltiples dimensiones y ha vivido para contarlas?”.
H.P. Lovecraft “El Horror en la Literatura”

El caso de Clark Ashton Smith es uno de los más curiosos en la literatura fantástica norteamericana. Su impecable técnica le hacían merecedor de una mayor fortuna entre los aficionados al género, pero paradójicamente su figura ha sido ensombrecida por la obra de dos compatriotas y amigos epistolares suyos, Howard Phillips Lovecraft (1890-1937) y Robert Ervin Howard (1906-1936), cuya obra de menor calidad literaria ha tenido mucho más difusión entre crítica y lectores -sin que ello sirva de menoscabo a la importante obra de estos autores y la gran influencia que han ejercido sobre el terror y la fantasía-. No deja de ser una gran ironía del destino que haya sido la puntual asociación de Smith con los Mitos de Cthulhu de Lovecraft lo que haya impedido, en gran medida, que su nombre terminase cayendo en el olvido.

Clark Ashton Smith nació el 13 de enero de 1893 en Long Valley (California, USA), en un bosque muy cercano de la ciudad de Auburn. Vivió gran parte de su vida en una pequeña cabaña. Sus padres se dedicaban al poco rentable oficio de cría de pollos, lo que obligó al joven Smith a realizar variados trabajos para contribuir a la economía familiar. No tardó mucho en ser conocido por sus dotes de mujeriego y por sus habilidades de autodidacta. Esta última actividad le permitió aprender por su cuenta los idiomas francés y español y a tener una gran inquietud por la creación artística, más concretamente la poesía y la escultura (de la que dijo Lovecraft que parecía realizada por manos no humanas). Tras la precoz publicación de The Startreader (1912), fue descubierto por el poeta George Sterling, el cual lo introdujo en los circulos literarios de San Francisco, frecuentados en aquella época por escritores tan renombrados como Ambrose Bierce y Jack London. El punto culminante de su carrera de poeta lo representa la obra Ebony and Cristal (1922). A partir de este momento comenzó a escribir relatos fantásticos por motivos económicos.  La revista «pulp» Weird Tales de Farnsworth Wright será la encargada de publicar la parte más numerosa de su producción. Su primer relato publicado fue El Esqueleto Número 9, que hizo su aparición en el Weird Tales del mes de septiembre de 1928. La calidad de sus historias le hizo merecedor de la admiración y amistad epistolar de sus compañeros de revista, como lo pone de manifiesto su correspondencia con Lovecraft, Howard y otros. Su producción decaerá totalmente a partir de 1936 tras la muerte de sus padres. Después de su boda con Carol Jones Dorman en 1954 se trasladó a vivir a Pacific Glove, California, ciudad donde moriría el día 14 de agosto de 1961.

La obra de Clark Ashton Smith se caracteriza por la exquisitez de su prosa póetica y su inquietante y conseguida atmósfera macabra, todo ello heredado del poeta francés Charles Baudelaire (1821-1867) y del movimiento simbolista. Smith, no en vano, tradujo por su cuenta Las Flores del Mal de Baudelaire de forma más que competente. También es muy evidente en su obra la influencia de la obra Vathek del inglés William Beckford (1760-1848). Smith finalizó un tercer capítulo inconcluso de esta saga de Beckford llamado La historia de la Princesa Zulkais y el príncipe Kalilah. El experto Javier Martín Lalanda catalogó esta colaboración póstuma como de simple ocurrencia, pero sería más justo juzgarla como un «tour de force» de Smith en homenaje a uno de sus ídolos literarios. Otro autor de gran impacto en Clark Ashton Smith fue el también francés -como Baudelaire- Gustave Flaubert (1821-1880), y en especial sus obras Salambó y Las tentaciones de San Antonio. Otras reminiscencias e influencias menores que se pueden localizar son las de Ambrose Bierce, el ciclo de Las Mil y Una Noches, la obra de Edgar Allan Poe (muy evidente en algunos de los cuentos de Zothique que integran este libro), las fantasías poéticas de Robert W. Chambers y algunos elementos narrativos de H.P. Lovecraft (aunque habría que preguntarse si era más un ejercicio recíproco de amistad que influencia literaria propiamente dicha, como muestran algunos relatos típica y tópicamente cthulhoides como El Retorno del Brujo y La Estirpe de la Cripta).

La influencia de Clark Ashton Smith en el marco de la fantasía y ciencia-ficción posterior a su época es de cierto nivel, si bien no es muy conocida entre una gran masa de lectores. Entre los autores que se han declarado admiradores  y deudores de Smith podemos nombrar a Ray Bradbury, L. Sprague de Camp, Lin Carter, Fritz Leiber y Theodore Sturgeon. Es Bradbury quién le hace un reconocimiento más emotivo al afirmar que fue la lectura de los La ciudad de la llama que canta y Señor del Asteroide de Smith los que le animaron a convertise en escritor. 


2. Ubicación cronológica y geográfica de Zothique

“Una de las primeras cosas que un escritor debe aprender es rodear a sus personajes, y por lo tanto, a sus lectores, de una atmósfera, proveyendoles de un marco de referencia. Una vez haya atrapado a los lectores con las imágenes, sonidos, olores y texturas, podrá hacer con ellos lo que quiera”
Ray Bradbury

Las historias de Zothique tienen lugar en un futuro muy lejano, dentro de muchos millones de años. Todos los continentes actuales han desaparecido, seguramente debido a los movimientos de las placas tectónicas o por otra razón que escapa a la lógica humana. A la manera del antiguo supercontinente Pangea, solo existe una única masa de tierra firme, el continente Zothique, rodeado de una cierta cantidad de islas adyacentes. Todo el resto del planeta Tierra está cubierto única y exclusivamente de agua. El Sol es un astro que da muestras de extrema vejez, se va apagando poco a poco, aunque no por ello dejando de castigar de forma severa a múltiples tierras de Zothique. El color de los cielos por el día es de un triste tono záfiro. La noche zothiquiana está gobernada por una cadavérica Luna y las constelaciones ya no son las que conocemos actualmente.

Las sociedades humanas de Zothique han hecho un gran retroceso tecnológico respecto a nuestro tiempo. Posiblemente en el pasado lejano de Zothique nuestra civilización actual desapareciera debido un desastre natural (el impacto de un meteorito o un gran cataclismo) o por la propia estupidez humana (en forma de holocausto nuclear). Sea cual fuera la razón, la humanidad debió de verse abocada a una nueva y brutal Edad Media, que a través de millones de años daría lugar a la actual civilización de Zothique. 

Una lectura atenta de las historias de Zothique hace pensar que entre algunas historias transcurre un evidente espacio cronológico. El ejemplo más claro de esto lo encontramos en relatos como El Ídolo Oscuro y El Fruto de la Tumba, donde se específica un lapso de tiempo de muchos siglos entre las dos historias. Otro detalle que no se puede pasar por alto es la existencia previa de otras culturas de corte antiguo, ya totalmente extintas en el espacio cronológico donde transcurren todas las historias. También resulta evidente la progresiva desertización de diversos países que forman el continente, ya que algunos están habitados en algunos relatos y en otros los podemos encontrar ya como desiertos. En este marco de decadencia,  Zothique está muriendo poco a poco y con él la especie humana.

Existe un mapa de Zothique concebido por L. Sprague de Camp y verificado por el propio Clark Ashton Smith, que únicamente se ocupó de hacer correciones mínimas al boceto original. Posteriormente recuperado y ampliado por Lin Carter, en él se situan verosimilmente los distintos paises donde transcurren las historias. Dentro del territorio continental de Zothique, de izquierda a derecha, se situan los países de Ilcar, Tinarath, Cincor, Xylac, Zul-Ba-Sair, Zhel, Tasuun, Dhir, Yoros, Ustaim y Calyz (estos dos últimas colindantes con el Mar Oriental). Las islas adyacentes más importantes se situan al sur de la gran placa continental: Naat, Iribos, Ullotroi, la gran isla de Cintrom (con el mar de Indaskian entre ella y el continente de Zothique), Sotar, Uccastrog y Tosk (esta última tocando el mar de Ilozian).


3. Cultura y sociedad humana de Zothique

Recuerda aquel objeto que vimos, alma mía,
En la templada mañana estival:
Al doblar el sendero, una carroña infame
Sobre un lecho sembrado de piedras  (...) 
Charles Baudelaire, “Mi Carroña” 

El panorama social y humano de Zothique no es alentador. No estamos en una nueva Edad Media, si no que incluso se ha retrocedido más allá del medievo y nos encontramos con una cultura que nos recuerda mucho a la Antigüedad con algunos prestamos de la cultura árabe. 

Monarcas, nobles y sacerdotes dominan la vida política de Zothique, y la esclavitud vuelve a ser una costumbre común en muchos países. La magía y la hechicería vuelven a dominar el mundo. La raza dominante es la raza blanca, aunque se llega a hablar minimamente de un imperio negro en Ilcar, de los caníbales negros de Naat y de los individuos de raza amarilla de la isla de Uccastrog (de estos dos últimos casos hablaremos más adelante).

Los estratos sociales recuerdan mucho a los de la Antigüedad, sobretodo la de contexto oriental. Demos ahora una información un poco más exhaustiva de algunos de los grupos culturales y humanos que pueblan la geografía de Zothique: 

Magos y Hechiceros: Sin lugar a dudas la clase social más poderosa de todo el continente. Estas dispersados por todo el territorio zothiquiano, eligiendo la mayoría de las veces la corte de un rey o una existencia solitaria, únicamente rota por la compañía de uno o varios discípulos voluntarios. De entre todos los magos y hechiceros de Zothique, los más temidos son los nigromantes de Naat. Estos han formado una verdadera comunidad en la isla homónima, la cual comparten con unos caníbales de raza negra. Los nigromantes educados en Naat son expertos en la reanimación de cuerpos muertos en cualquier estado de descomposición.

Reyes, Emperadores y Nobles: Personajes modelados la mayoría de las veces según los excesos de sus homónimos de la Antigüedad. Las clases pudientes de Zothique tienden a ser, en mayor o menor medida, déspotas caprichosos que abusan de su autoridad y dilapidan tanto el prestigio de sus dinastias como la fortuna de sus paises. Se puede decir que el último príncipe babilonio Baltasar (derrotado por los persas en el año 539 a.c.) o los emperadores romanos Calígula y Nerón son un simil nada desdeñable. 

Eunucos: Hombres a los que se ha mutilado sus órganos genitales externos. En Zothique son utilizados, en la mayoría de los casos, como criados de palacio y guardianes del harén de los poderosos. La existencia de los eunucos ha sido muy frecuente y abundantemente documentada en la historia de la humanidad, donde llegaban a tener mucho poder en la corte de algunos reyes. Uno de los casos más conocidos es el de Bagoas, general del monarca persa Artajerjes III. Otro eunuco famoso fue Narsés, hombre de confianza del emperador bizantino Justiniano, utilizado por este para contrarrestar al general Belisario.

Mercaderes y pequeña burguesía: El grupo social que hace posible la vida comercial en las ciudades de Zothique. Suelen vivir, como los mercaderes y artesanos de la antigüedad, en las grandes cuidades cerca de los nobles, emperadores y sacerdotes.

Mujeres: Respecto al papel de las mujeres en Zothique, este no es nada halagueño. Incluso es costumbre en algunos pueblos vender a las mujeres jóvenes, la mayoría de las veces para servir como odaliscas o concubinas y satisfacer la lascívia del poderoso de turno. Las mujeres de las clases poderosas pueden ser reinas, princesas o consortes principales del monarca, pero ello no es impedimento para que este disponga de un harén propio. 

Guerreros: Miembros inevitables e importantes de toda cultura antigua, no podían faltar en Zothique. Los guerreros que aparecen en las distintas historias siguen, a grandes rasgos, los patrones de la fantasía heroíca, recordando algunos personajes a otros de los ciclos de Conan de Cimmeria de Robert E. Howard y Fahrd y el Ratonero Gris de Fritz Leiber

Pueblo llano: Sector donde ubicaremos las clases bajas de las ciudades y por otro lado los pastores y agricultores. Los pastores son de apariencia evidente, si bien no frecuente, en los relatos de Zothique. Respecto a los agricultores, se supone que deben de existir distintos tipos de especialización en agricultura para la recolección y envio de productos del campo a las ciudades. Una muestra evidente de ello son las frecuentes menciones a los vinos de Yoros, que hace presuponer la existencia de viñedos y de una fuerte industria viticultora en este punto de la geografía zothiquiana. 

Habitantes de Uccastrog: Dentro del coctel de razas y culturas que conforman Zothique, una de las más llamativas es la que integran los habitantes de Uccastrog, una de las islas situadas en la parte más oriental del continente. La descripción física que se hace de ellos los retrata como individuos de raza amarilla, con los característicos ojos oblicuos y con una vestimenta que recuerda a la cultura árabe de las Mil y Una Noches. Son famosos en todo Zothique por su sadismo, ya que tienen la horrible afición de torturar cruelmente a los viajeros extranjeros que desembarcan por error o mala fortuna en su isla.

Caníbales de Naat: Bajo este nombre se conoce a una serie de tribus de raza negra, de físico musculoso y dentadura puntiaguda. Habitan en la parte de la isla de Naat que no habitan los hechiceros. Viven de hacer la guerra entre ellos y presumiblemente se matan y se devoran unos a otros en interminables guerras intestinas.  

Medios de transporte: Como es natural en un mundo donde ha desaparecido todo rastro de tecnología y civilización moderna, los animales son esenciales para trabajar y para viajar de un lado a otro de Zothique. Los más utilizados son los caballos (usados preferentemente por guerreros, reyes y demás figuras de estirpe noble) y los camellos (indicados para la realización de viajes por los desiertos zothiquianos). El transporte marítimo también vuelve a tener la importancia de antaño, con total dominio de las embarcaciones propulsadas por remos (galeras mercantes, cuatrirremes, etc...)  

Monumentos: Los antiguos cultos a dioses innombrables han regresado para quedarse, y los habitantes de Zothique han aprendido,  por experiencia o por una educación inculcada desde la infancia,  a temerlos y venerarlos de nuevo. El culto a los muertos también está muy extendido, y por ello la existencia de mausóleos y cementerios es muy habitual. 


4. Criaturas y dioses de Zothique

“Las historias que le habían contado sobre los malvados dives y de los sombrios gules afloraron en su memoria (...) En ocasiones llegaba a dudar de su condición, pues no podía comprender cómo era posible que los muertos tuviesen las mismas necesidades y fantasías de los vivos”
William Beckford, “Vathek”

Las distintas criaturas y dioses que aparecen en las historias de Zothique determinan la condición de literatura fantástica de muchos de los relatos. Entre ellos podemos destacar:

Basatan: Dios del mar, simil del dios griego Poseidón o del romano Neptuno.

Geol: Dios terrestre, máxima deidad en la ciudad de Aramoam.

Ghorii: Pueblo salvaje que habita en cuevas y se alimenta de carroña. También son antropófagos y son especialistas en tender emboscadas a las caravanas que viajan de Yoros a Tasuun y viceversa. 

Gules: Los gules provienen originalmente del folklore árabe y son conocidos en estos mitos como devoradores de cadáveres. Su inclusión en el “Vathek” de William Beckford les permitió pasar a la literatura occidental. A partir de Beckford pasaron a escritores como Lovecraft y Clark Ashton Smith, que los utilizaron en bastantes de sus relatos.  Los gules zothiquianos son fisicamente similares a los que se describen en “La onírica búsqueda de la ciudad de Kadath” de Lovecraft (seres de rasgos faciales que recuerdan a los cánidos, de constitución esquelética y dotados de garras naturales). En Zothique son especialmente llamativos los que habitan la capital de Zul-Ba-Sair, que camuflados como monjes del culto de Mordiggian, son el centro de la vida religiosa de esta ciudad.

Mordiggian: Dios de los gules y deidad principal de Zul-Ba-Sair. Deidad adorada mucho tiempo antes de la creación del continente de Zothique. 

Ojhal: La Diosa Virgen del panorama religioso zothiquiano. Adorada por unos monjes que acabaron retirandose finalmente a un monasterio en Puthuum. Tanto diosa como devotos parecen inspirados en cierta manera en la Virgen María y los monjes del cristianismo.

Lamias: El origen de estas criaturas lo podemos encontrar en la historia de Lamia, una princesa de la mitología griega. Lamia fue seducida por Zeus y provocó la venganza de Hera, la cual provocó la muerte de los hijos de esta unión. Lamia enloqueció y se convirtió en un ser monstruoso que a  partir de entonces se dedicó a raptar y devorar niños. A finales de la Edad Antigua, el mito terminó llamando lamias a una especie de demonios vampiros, que bajo la apariencia de hermosas muchachas, atraían a hombres jóvenes y les chupaban la sangre. Este último es el modelo dominante en las lamias que Clark Ashton Smith ideó para Zothique.

Thamagorgos: Deidad también conocida con el sobrenombre de Señor del Abismo, quizás cogiendo como modelo al Hades de la mitología griega o el Plutón de la posterior adaptación romana.

Thasaidón: Sin lugar a dudas el dios más importante de Zothique. Conocido, temido y respetado por toda la población de Zothique, desde el nigromante más poderoso hasta el cabrero más humilde. Algunos de los muchos sobrenombres que recibe son los de Señor del Mal, Archidemonio de los Cinco Nombres y  Señor de los Siete Infiernos. En muchos aspectos es un simil del Satán de la religión cristiana. Sus representaciones físicas lo muestran como un gigante de color negro y vestido con armadura.

Vergama: Dios, demonio o genio, Vergama es una de las figuras más misteriosas del panteón zothiquiano. También conocido con el nombre de Destino.

Yucla: Menudo y grotesco dios de la risa.

Yululún: Deidad conocida como el guardian de las tumbas.


4. Valoración crítica del ciclo de Zothique

“Estimado Mr. Smith:
Me siento avergonzado por el gran retraso al que respondo su carta, pero le aseguro que no se debe a falta de interés por mi parte (...) Pero, como siempre, no he dejado de seguir su obra en Weird Tales. Disfruté mucho con “El Ídolo Oscuro”, “El Último Jeroglífico”, “Las Mujeres Flor” y el espléndido poema “Dominio”. No exagero al decir que no creo haber leído un poema mejor que ese. Daría mi dedo índice a cambio de lograr, como usted hace, que las palabras ardan y quemen”.
Carta de Robert E. Howard a Clark Ashton Smith, 23 de julio de 1935.

Antes de nada, quizás convenga aclarar un punto concreto. Seguramente más de un lector asociará Zothique con los Mitos de Cthulhu a causa de la novela El Rastro de Cthulhu de August Derleth o por otros sucedáneos lovecraftianos similares. Pues bien, al contrario de los ciclos de Hyperborea y Averoigne, donde los guiños entre los mismos Smith y Lovecraft eran habituales, la saga de Zothique tiene en sí muy poco que ver con la obra del místico de Providence. La leve e intrascendente referencia a Hyperbórea en El Ídolo Oscuro es el único guiño indirecto a los Mitos de Cthulhu (y más que indirecto ya que el ciclo de Hyperbórea fue inicialmente creado por Smith al margen de las yog-sothoterias de Lovecraft). Toda la valía de Zothique debe verse desde el prisma de los méritos propios del ciclo y no por su pertenencia tangencial a otra mitología fantástica. 

El ciclo de Zothique lo forman un poema y dieciseis relatos (posteriormente especificados en la bibliografía que cierra este estudio) que tienen una gran coherencia, a pesar de no ser propiamente sistematizados por su autor, lo que facilitó la tarea de estudiosos como Lin Carter. Estos relatos se pueden enmarcar perfectamente en lo que los  anglosajones llaman «Dark Fantasy» y aquí llamamos «Fantasía Oscura». El leitmotiv de este subgéneros radica en una sabia combinación de argumentos que integran el género de aventuras, una ambientación cultural con muchos puntos en común con la prehistoria o la antigüedad y una más que intensa atmósfera de terror sobrenatural (esto último mucho más comedido o mesurado en la «Fantasía Heroica» o «Espada y Brujería» más estándar).  

La calidad media de las historias de Zothique se puede catalogar de notable. No pocas veces la habilidad de la prosa poética de Smith engancha al lector tanto o más que el argumento de la historia misma, lo que da una idea de la calidad literaria intrinseca del autor. El refinamiento y romanticismo de las macabras atmósferas de Zothique, ambientadas en cementerios, antiguas ruinas y demás parajes insanos, llega a niveles pocas veces igualados dentro de la literatura fantástica. Por dar una injusta lista de los relatos más destacados del ciclo zothiquiano, siempre condicionada por  las preferencias y gustos de quién escribe estas líneas, podríamos nombrar los casos concretos de El Dios de los Muertos, El Ídolo Oscuro, El Último Jeroglífico, La Isla de los Torturadores, Morthylla y Nigromancia en Naat

6. Bibliografía del ciclo de Zothique

A continuación daremos conocimiento de las publicaciones originales, por orden cronológico de aparición, de los relatos que forman el ciclo de Zothique. Entre paréntesis se especifíca el título de su traducción en lengua castellana:

1 - “The empire of the necromancers” (“El imperio de los nigromantes”). En la revista Weird Tales, Vol.  20, No. 3, mes de septiembre de 1932.

2 - “The Isle of the Torturers” (“La isla de los torturadores”). En la revista Weird Tales, Vol. 21, No. 3, mes de marzo de 1933.

3 - “The Voyage of King Eurovan” (“El Viaje del rey Eurovan”). En la publicación The Double Shadow and Other Fantasies, autoedición de Clark Ashton Smith, 1933. También publicado en la revista Weird Tales.

4 - “The Charnel God” (“El Dios de los Muertos”). En la revista Weird Tales, Vol. 23, No. 3, mes de marzo de 1934.

5 - “The Weaver in the Vault” (“El Tejedor en la Tumba”). En la revista Weird Tales, Vol. 23. No. 1, mes de enero de 1934.

6 - “The Witchcraft of Ulua” (“La magia de Ulua”). En la revista Weird Tales, Vol. 23, No. 2,  mes de febrero de 1934.

7 - “The Tomb-Spawn” (“El fruto de la tumba”). En la revista Weird Tales, Vol. 23, No. 5,  mes de mayo de 1934.

8 - “Xeethra” (“Xeethra”). En la revista Weird Tales, Vol. 24, No. 6, mes de diciembre de 1934.

9 - “The Dark Eidolon” (“El Ídolo Oscuro”). En la revista Weird Tales, Vol. 25, No. 1, mes de enero de 1935.

10 - “The Last Hieroglyph” (“El Último Jeroglífico”). En la revista Weird Tales, Vol. 25, No. 4. mes de abril de 1935.

11 - “The Black Abott of Puthuum” (“El Abad Negro de Puthuum”). En la revista Weird Tales, Vol. 27, No. 3, mes de marzo de 1936.

12 - “Necromancy in Naat” (“Nigromancia en Naat”). En la revista Weird Tales, Vol. 28, No. 1, mes de julio de 1936.

13 - “The Death of Ilalotha” (“La muerte de Illalotha”). En la revista Weird Tales, Vol. 30, No.3, mes de septiembre de 1937.

14 - “The Garden of Adompha” (“El Jardín de Adompha”). En la revista Weird Tales, Vol. 31, No. 4, mes de abril de 1938.

15 - “The Master of the Crabs” (“El Amo de los Cangrejos”). En la revista Weird Tales, Vol. 40, No. 3, mes de marzo de 1948.

16 - “Zothique” (“Zothique”).  En el libro The Dark Chateau and Other Poems, Arkham House, 1951.

17 - “Morthylla” (“Morthylla”). En la revista Weird Tales, Vol. 45, No. 2, mes de mayo de 1953.

Antonio Ortiz Carrasco
Sant Cugat del Vallés (Barcelona), verano/2003.

2 comentarios:

  1. Excelente artículo, neng. Lo que ha llovido desde el 2003... Recuerdo que fue por aquél entonces cuando entré en el antro de Greg y el principio de una nueva etapa en nuestras vidas...

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  2. El antro del personaje Greg del que hablas es http://diariodegreg.com/ ¿lo conocías? Que cara de ratilla le pone el dibujante, dios mio.

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