lunes, 21 de marzo de 2011

Abraham Merritt: "El Estanque de la Luna"

Por Antonio Ortiz Carrasco (escrito en 2002 para una posible publicación y ligeramente corregido el 20-03-2011)


“El Estanque de la Luna” (“The Moon Pool” en el original inglés) es, posiblemente, la novela más conocida de Abraham Merritt. Más de una vez se ha constatado su innegable ascendencia sobre los Mitos de Cthulhu de H.P. Lovecraft –del que fue antecesor, maestro y colaborador- , pero hay que evitar caer en el error de contemplar a obra y autor unicamente bajo el prisma del místico de Providence, ya que contiene por sí sola contiene aspectos que la hacen independiente y muy interesante por si misma.  

Si tenemos que comenzar a hablar de “El Estanque de la Luna” no está de más comentar que es, ante todo, un producto típico del mundo “pulp” del cual proviene. Y en este punto no pretende engañar a nadie... Es una obra de literatura popular cuyo propósito es dar una lectura amena y entretener de forma ávida al lector, todo ello con las concesiones comerciales del momento, como por ejemplo el inevitable elemento romántico que trascendía los géneros (solo hay que mirar, por aquella época, las novelas del Oeste escritas por Zane Grey). La actitud del propio Merritt al respecto era muy realista, no hay que olvidar que previamente había sido editor jefe de “The American Weekly” y que la experiencia no le debío ser precisamente inútil para saber donde ceder o donde no.


1. PUBLICACIÓN ORIGINAL DE LA NOVELA

La publicación original del texto de “El Estanque de la Luna” tuvo lugar en las páginas de la revista pulp “All-Story Weekly”, que la publicó por entregas durante los años 1918 y 1919. La obra tuvo un impresionante éxito de acogida entre los lectores, y tanta fue su repercusión que “All-Story Weekly” fue la revista más vendida durante el tiempo que duraron las entregas de la novela. 

“El Estanque de la Luna” fue concebida y publicada inicialmente como dos novelas cortas independientes: “The Moon Pool” (“El Estanque de la Luna” propiamente dicho) y “The Conquest of the Moon Pool” (“La Conquista del Estanque de la Luna”). La lógica se impuso a la hora de preparar el texto para una publicación en libro y los dos textos se fusionaron en una sola novela. Este modo de trabajar no era extraño en la época, por poner un ejemplo, otro gigante del pulp como Dashiell Hammett -el padre de la novela policiaca moderna- publicó diversos relatos de ficción que posteriormente se reunieron para formar varias de sus novelas más famosas. 



2. ARGUMENTO

2.1. La búsqueda del Morador
La primera parte de la novela nos situa en las aguas del Océano Pacífico, cerca de la isla de Ponapé y de Papua Nueva Guinea, y Merritt ya nos pone alerta en el primer capítulo con los delirios del Dr. David Thorckmartin, amigo del científico Goodwin (que ha perdido a su esposa y sus compañeros en su más reciente expedición y cuyo carácter se ha vuelto, a partir de entonces, altamente misterioso e inquietante). Tras una extraña aparición sobrenatural, Thorckmartin se ve obligado a admitir a Goodwin la existencia del Morador,  la entidad preternatural que acaban de ver momentos antes y la causante de la desaparición de su esposa y colegas de aventura. Poco después, es el propio Thorckmartin quien desaparece sin dejar rastro. Goodwin decide lanzarse a la búsqueda de su amigo y dar con ello solución al enigma que se esconde detrás de tantas desapariciones. Esto obliga a un viaje al Estanque de la Luna, el paraje del cual emerge el Morador para la búsqueda de sus victimas y que se encuentra en la isla de Nan-Tauach. 

Goodwin reune a lo largo del camino dos inesperados compañeros de aventuras, el americano-irlandés  Larry O’Keefe –piloto ex-combatiente en la Gran Guerra y rescatado de un accidente de aviación- y el escandinavo Olaf Hundricksson, capitán del barco Brunilda, que se inmiscuye en la aventura después del secuestro de su esposa e hija por el Morador.  

2.2. El descubrimiento de Muria
La llegada de Goodwin y compañía a Muria después de pasar por el Estanque de la Luna es una vuelta de tuerca para el lector. Merritt introduce a sus personajes en una dinámica de curiosidad y observación contemplativa de la política, costumbres e intrigas de la sociedad muriana. Durante estos capítulos se alternan momentos muy interesantes junto con otros en los cuales, quizás, el autor baja el pistón de la acción y la trama se relaja un poco más de lo debido. Pero no tenemos que interpretar esto como un bajón creativo de Merritt, sino interpretarlo como una actitud inteligente por parte de este, ya que él y muchos escritores sabían muy bien, es muy dificil mantener siempre un alto nivel de acción en una novela larga sin perder el efecto en algún momento, y es preferible un descanso temporal -a escoger por el autor y en la medida que vea conveniente- antes que perder el interés del lector. 

Finalmente, las intrigas murianas facilitarán la fuga de Goodwin y sus compañeros fuera de la capital de Muria, y la huida de estos a los dominios de Lakla, la sacerdotista de los Silenciosos, las entidades rivales del Morador -llamado Resplandeciente y adorado como un dios por la clase alta muriana-. 

A partir de aquí el leif-motiv de la historia se centra en un enfoque más guerrero. La historia ya se centra en los preparativos para la gran batalla final y el típico maniqueismo de las fuerzas del Bien contra las fuerzas del Mal. El final del último capítulo deja a Goodwin y al lector con una sensación de abandono y ganas de más aventuras,  deseo al que Merritt no hizo oidos sordos al publicar una secuela protagonizada por uno de los personajes de “El Estanque de la Luna”, la cual lleva el nombre de “The Metal Monster”.


3. LOS CAMINOS DE LA TRAMA

“El Estanque de la Luna” es una novela de aventuras que utiliza, dentro de su seno, elementos de otros géneros como la fantasía, el terror y la ciencia-ficción. Merritt los combina de forma adecuada y con naturalidad , lo que hace que no desentonen entre ellos. 

Para mayor eficacia la novela está contada en la perspectiva de primera persona. El protagonista va desgranando las vivencias que le han “obligado” a contar su historia, siendo un método ideal para meter al lector dentro de la historia. Otros dos ejemplos de literatura fantástica que utilizan magistralmente este procedimiento son “La narración de Arthur Gordon Pym” de Edgar Allan Poe y “El Peregrino de las Estrellas” de Jack London. Mientras que en la novela de Poe el destinatario final es un periódico y la segunda el propio lector, en “El Estanque de la Luna” es una asociación cientifica que se permite la libertad de silenciar algunos párrafos del narrador por motivos de interés nacional (en este caso el de los políticos y los militares de los Estados Unidos de América).

En lo concerniente a la estructura, “El Estanque de la Luna” está formada por dos bloques narrativos muy diferenciados, los cuales se pueden dividir entre el antes y el después de la llegada de los protagonistas a la tierra desconocida de Muria. La existencia de muchos e inevitables puntos divergentes hace aconsejable que se tengan que comentar por separado.

3.1. Terror en el Pacífico 
La primera parte de la novela de Merritt consigue un aura creciente de misterio, que se une al temor a lo desconocido. El lector llega a sentir la inquietud de los viajeros que se dirigen  a la isla de Nan-Tauach, los cuales no saben lo que pueden encontrarse y que giros pueden tomar los acontecimientos. Asimismo también prepara el terreno las insinuaciones de terror sagrado que sienten los nativos polinesios hacia todo lo que tiene que ver con ese paraje y la admiración que suscita la magnitud y antigüedad de las ruinas prehistóricas existentes en la isla. El punto culminante es la apertura de las puertas del Estanque de la Luna. 

Algunas reminiscencias de estos elementos se pueden encontrar en “La Llamada de Cthulhu” de Lovecraft, donde la isla de R’lyeh podría ser tranquilamente Nan-Tuauch y el gran Cthulhu un simil del Morador.

3.2. Su majestad la aventura
El segundo bloque narrativo de “El Estanque de la Luna” tiene como escenario, como ya se ha comentado antes, las tierras de Muria, un territorio subterráneo que ha escondido durante eones una civilización antigua e incomunicada del exterior. 

La concepción de Muria también enmarca en la tradición de la temática de “civilizaciones perdidas” que tanto interés despertó en la literatura del siglo XIX y primeras decadas del XX. Ejemplos anteriores y contemporáneos al de Muria los podemos encontrar en “Ella” y “Las Minas del Rey Salomón” de Henry Rider Haggard, las sagas de Tarzán y Pellucidar de Edgar Rice Burroughs, “El Abismo de Maracot” de Arthur Conan Doyle y los relatos del puritano inglés Solomon Kane de Robert E. Howard, más recordado como creador de Conan el Bárbaro.


4. LOS PERSONAJES PROTAGONISTAS

4.1. Dr. Walter H. Goodwin 
Ciéntifico, narrador y protagonista de la novela. A pesar de su sorpresa por los sucesos fantásticos de los que va siendo testigo, no se deja amilanar por ellos y va eliminando de forma progresiva la incredulidad inicial a la que le obliga su profesión. No obstante, utiliza sus conocimientos cientificos para dar explicaciones a los problemas que se le plantean, en especial el funcionamiento de la tecnología muriana. Su carácter personal evidencia su alto concepto del valor de la amistad. Y es más, como se ha dicho anteriormente, la desaparición de su amigo Thorckmartin y su determinación de rescatarlo del Morador es la causa del inicio de la aventura, y es el valedor moral de otros personajes como Lakla y Larry O’Keefe. 

Walter Goodwin es el personaje con el cual el lector va identificandose, sin siquiera darse cuenta, a lo largo de la historia, y llega a sentir el mismo sentimiento de pérdida en los párrafos del último capítulo.

4.2. Larry O’Keefe 
Piloto americano-irlandés que se une a la aventura después de un accidente de avión y, sobretodo, al entablar una gran amistad con Goodwin. En lo referente al carácter del personaje, es el prototipo de héroe guapo, agradable, mujeriego, generoso, vitalista, leal, apasionado, etc... Sus escarceos amorosos con las sacerdotisas murianas Lakla y Yolara es uno de los puntos más explotados a lo largo de la novela.  Otro de sus rasgos distintivos es su creencia en las tradiciones culturales y mitológicas de sus ancestros de Irlanda. 

4.3. El Morador o el Resplandeciente 
Una ancestral y terrorífica entidad creada por las entides conocidas como los Silenciosos. Recibe el nombre de Morador en la superficie terrestre y el de Resplandiente en Muria, donde su culto es el oficial. Se alimenta del alma de sus victimas humanas, a las que ha ido capturando durante milenios y hace desaparecer dentro de sí. Estas victimas pueden ser contempladas en forma de muertos vivientes que retienen un rictus de agonía y extasis combinadas. 

La descripción que proporciona Merritt al Morador es genuinamente pre-lovecraftiana, con ese giro propio de terror sagrado e innominado. Que sirva de ejemplo esta cita de uno de sus apariciones, más concretamente la que tiene lugar en el capítulo XIX: 

“Sólo durante unos instantes se detuvo aquello que nosotros llamábamos el Morador y ellos el Resplandeciente. Se deslizó por la rampa hasta el estrado, paró unos instantes, se giró lentamente, con las llamaradas y  las espirales extendiéndose y encogiéndose, palpitando y pulsando. Su núcleo se volvió más claro y más fuerte... humano en ciertos aspectos, pero inhumano en su conjunto; ni mujer ni hombre, ni dios ni diablo; sutilmente formando un conjunto con todo. En ningún momento dudé de su naturaleza; en el interior de su núcleo luminoso reposaba algo sensitivo; algo que poseía voluntad y energía, y una inteligencia sobrenatural y terrorífica (...)”

4.4. Los Tres o Los Silenciosos
Varias entidades benignas escindidas de un grupo anterior de deidades. Si el Resplandiente es la encarnación del mal absoluto, ellos representan todo lo contrario. Paradojicamente son los creadores del Resplandeciente, cuyas ansias de conocimiento e independencia hizo que se les escapará de las manos. Merritt les proporciona un curioso afecto paternal que les imposibilita actuar facilmente contra los desmanes de su creación y, con ello, hasta incapaces de pensar en destruirlo. Esta permisividad o falta de decisión es un ejemplo de lo que nos podría ocurrir a nosotros en una situación similar... ¿Cuántos seriamos capaces de actuar drasticamente contra un hijo que se descarría y se convierte en un criminal o en un asesino? La decisión no es fácil y Merritt plasma esta ambiguedad humana en la actitud de los Silenciosos.

4.5. La turbadora Yolara 
La sacerdotisa muriana ocupada del culto del Resplandeciente. Como es normal en las villanas de los pulps, este personaje auna una gran belleza, una sutil crueldad y un innegable morbo. Su encaprichamiento desmedido por Larry O’Keefe le hace perder la cabeza y agudiza su enfrentamiento con su rival Lakla, sacerdotisa de los Tres y también enamorada de O’Keefe. Con esto el elemento de los celos y la competitividad se introduce en la novela. Este punto es otro de los factores usados con habilidad por Merritt, ya que buena parte de esta rivalidad está causada por el intento de quitar la pareja a su “enemiga” por que sabe que le gusta a la otra, cosa que no es extraña en la psicología femenina en una situación en la vida real.

4.6. La modélica Lakla 
Como se ha comentado antes, la sacerdotista de los Silenciosos y rival de Yolara. Desde casi la llegada de Larry O’Keefe a Muria ya se intuye que ella y él van a ser la parte romántica de “El Estanque de la Luna”. Como no podía ser de otra manera, es hermosa, melosa y -en apreciable medida- sumisa con los requisitos de Larry, como dictaban los cánones sociales de la época. Buena parte de que caiga bien al lector es causada por los sentimientos que va sintiendo Goodwin hacia ella, que va desde una gran admiración personal hasta la atracción sexual.

4.7. El “berseker” Olaf Hundricksson 
Rudo marino escandinavo, que auna su ancestro mitológico nórdico con el clásico pelo rubio, fuerza y alta estatura que se asigna a este tipo de personajes. Hundrickson lleva dentro de sí el veneno de la venganza, lo que le hace ser el más violento e impulsivo del grupo del Dr. Goodwin. 

4.8. El profesor Maranikoff 
Este científico de nacionalidad rusa aporta todos los tópicos del científico malvado, que utiliza la tecnología para fines destructivos. Es el prototipo de villano ruín y completo, sin ningún atisbo en su carácter que haga pensar en un cambio. Su físico calvo y con barba tampoco ayuda a cambiar esta opinión. Ya desde su primera aparición ya cae mal al lector por su enemistad instintiva hacia O’Keefe y sus dudosas intenciones hacia la persona de Goodwin. En Muria ya se dislumbra su intención de proporcionar su ayuda al ejercito muriano para invadir tierra firme y conquistar el mundo. 

Este personaje es, más que ningun otro, fruto de su contexto histórico, y por si fuera poco, en el texto original de “All-Story Weekly” no era ruso, sino de nacionalidad alemana. La razón de estos cambios radica en que Estados Unidos estaba inmerso en la Primera Guerra Mundial cuando Abraham Merritt estaba escribiendo “El Estanque de la Luna”, y entonces el Imperio Alemán de Guillermo II era el enemigo a batir, tanto en la propaganda como en las acciones militares. Después de la derrota de Alemania, la Revolución Bolchevique de Rusia convirtió a la naciente Unión Soviética en el nuevo peligro que acechaba los intereses de Occidente. 

4.9. Los Akka 
Criaturas anfibias servidoras de Lakla que le sirven como súbditos. A pesar de su repulsivo aspecto –que incluye unas afiladas garras y otros atributos probablemente amenazantes-, se acaban ganando la complicidad de Goodwin y O’Keefe y con ello la del lector. Su participación es indispensable en la lucha final de Goodwin y compañía contra las fuerzas de Yolara y el Morador.  El parrafo que viene a continuación –donde Lakla recrimina la inicial aversión de Larry por estas criaturas- puede resumir por sí mismo toda la simpatía que inspiran estas criaturas:

Mis akka son personas, -le respondió- . Tanto como lo son la gente de vuestra raza o de la mía. Son bondadosos y leales, poseen un lenguaje y practican las artes; no matan, a no ser que sea para procurarse alimento o para defenderse. Creo que son maravillosos, Larry. ¡ -Maravillosos! –remarcó con un golpe del pie en el suelo- . Y vos los llamáis... ¡animales!”

Nadie podrá negar que es un gran contraste con las extendidas historias de pesadillas marinas inspiradas en los Profundos del relato “La Sombra sobre Innsmouth” de Lovecraft. 

4.10. Personajes varios

Aquí se harán breves comentarios de diversos personajes que son, básicamente, epígonos de distintos personajes anteriormente nombrados, sirviendo únicamente de apoyo argumental y con un papel bastante limitado:

1. Da Costa: El capitán portugués del barco que transporta  a Goodwin y compañía hasta la isla del Estanque de la Luna. Su papel se restringe como colaborador y lugarteniente virtual del científico y revelador de algún que otro rumor sobre hechos extraños.

2. Lugur: Personaje de la alta jerarquia muriana, que practicamente no pasa de ser una especie de rey consorte de Yolara tanto en el poder político como en el culto del Resplandiente. Su enfrentamiento con Olaf Hundricksson le da un poco de notoriedad en un momento concreto de la novela.

3. Rador: Otro muriano que inicialmente parece formar parte del engranaje de poder de Yolara, pero que posteriormente se convierte en el puente entre Larry y la sacerdotisa Lakla y en  su principal aliado.

4. El Dr. Thorckmartin y sus compañeros de la primera expedición. Una excusa para iniciar al doctor Goodwin en la historia. No obstante, el extraño comportamiento de Thorckmartin en los primeros capítulos hace que el lector ya se ponga en guardia. 



5. VARIOS DETALLES INTERESANTES

5.1. La concepción de la sociedad muriana
La sociedad muriana está formada por tres clases bien diferenciadas: una casta de nobles, otra de guerreros y finalmente los ladalas o pueblo llano, estos últimos cruelmente sometidos por los anteriores.   Merritt utiliza despreocupados tópicos raciales en la descripción de las tres clases, pero no caigamos en el error de achacar esto a racismo por parte del escritor. Hay que suscribirlo al contexto de su tiempo, donde los tópicos sobre razas y etnias estaban muy extendidos en la sociedad norteamericana, y las revistas “pulp” no podían obviar esta realidad.  De todas maneras, esto ya venía de no poca literatura anglosajona anterior, como se puede observar en algunas novelas de aventuras de Haggard y en los cuentos indios de Rudyard Kipling. De todas formas, ahí está el buen trato que Merritt da a los grotescos akka para rebatir cualquier acusación de racismo.

Un punto curioso es el concierne al papel de las mujeres. “El Estanque de la Luna” se sale de la norma que condenaba a la mujer en los “pulps” a un papel secundario en la literatura popular. Merritt describe a las mujeres murianas de estatura alta y con cuerpos bien formados, mientras que se conforma con dar a los hombres una estatura enana y un menor atractivo. En el aspecto político y religioso, Merritt no tiene problema en  proporcionar a las mujeres puestos dominantes en la sociedad muriana.

5.2. Uso de elementos de la mitología
Abraham Merritt era un autor altamente interesado por la mitología y utilizaba sus conocimientos dentro de sus relatos y novelas. El personaje de Larry O’Keefe se convierte en la excusa más frecuente del autor para explicar diversas creencias irlandesas, como las banshees, los leprechaums y otros. También el personaje escandinaco Olaf Hundricksson es utilizado por el autor para la introducción de elementos de procedencia nórdica: el dios Thor, la ciudad de Asgard, los gigantes trolls, etc...

5.3. La variedad linguística
Otro factor que no pasará desapercibido a los ojos del lector es el habla diferente que utilizaban no pocos de los personajes, una táctica inteligente de Merritt para constatar un diferente extracto cultural o racial. Mientras que unos hablan un lenguaje más o menos culto o estándar –inglés en la novela original de Merritt-, otros parecen hablar variaciones más vulgares de la misma lengua y, en otros casos, con acento que denota un origen extranjero. Uno de los personajes donde se ve más claramente es el portugués Da Costa durante la primera parte de la novela. He aquí, para hacerse una pequeña idea, una muestra de una conversación de este personaje con Goodwin:

Dostor Goodwin (...) Argo mu raro le ha pasado a Olaf. Mu raro. Y los nativos de Ponapé; ésos han estao muy nerviosos ultimamente”.

5.4. Por caminos de erotismo
El elemento erótico también está presente a lo largo de toda la novela. Las dos sacerdotistas Lakla y Yolara -y ocasionalmente algunas sirvientes murianas- son los instrumentos utilizados para este efecto. Este erotismo muy rara vez cae en la pornografia, se dedica más a la ambigüedad descriptiva y dejar que la imaginación del lector haga el resto, táctica que, no nos engañemos, suele dar mejores resultados desde el punto de vista escrito. 

Esta descripción de Yolara es un claro ejemplo:

“A un lado del estrado, vestida con una delicada malla que no ocultaba ninguna redondez o línea de su maravilloso cuerpo, con su pálida piel brillando a través del tejido (...)”

Sobre lo gratuito o no del elemento erótico en “El Estanque de la Luna”, hay que contemplarlo como una concesión comercial de las revistas “pulp” de la época, mayoriamente leída por varones jovenes.

5.5. El uso del horror 
El elemento de terror no es el más determinante en “El Estanque de la Luna”, pero se deja ver en la suficiente medida y proporciona buenos momentos de tensión en sus apariciones.  Todo ello en clave de criaturas terroríficas como las medusas del Mar Púrpura, los Musgos de la Muerte, el Gusano-Dragón o el fantasmagórico ejercito de zombies formado por las victimas del Resplandiente:

La horda de muertos en vida comenzó a agitarse, a agitarse, a retorcerse y contraerse, como si ellos mismos sintieran en sus muertas carnes el tormento de Aquel que los había esclavizado (...)”  

5.6. Elementos de una incipiente ciencia-ficción
Cuando la ciencia-ficción norteamericana todavía no existía como tal (antes de la llegada de nombres como John W. Campbell, Robert A. Heinlein o Isaac Asimov a los “pulps”), Merritt ya se distingue como un precursor en este campo por su gran interés en los entresijos de la la tecnología muriana. 

Aquí tenemos varios ejemplos:

1. El Corial: Medio de locomoción común en Muria, que el personaje de Goodwin describe abundantemente en este párrafo del capítulo XVI: 
Y quizás sea este el mejor momento para explicar el funcionamiento de los coria. La energía que se utilizaba era la atómica. Pasando a través de la bola gigante, los iones se lanzaban hacia el cilindro a través de dos bandas de un metal especial  que se fijaba a la base de los vehículos como los patines de los trineos. Impactando sobre estas piezas, provocaban una negación de la gravedad; elevando un poco el vehículo y creando al mismo tiempo una fuerza repulsiva de gran poder o empuje que se dirigía hacia atrás, hacia a delante o hacia los lados según la conveniencia del conductor (...)

2. El Keth: Especie de pistola desintegradora que desestabiliza los átomos de la victima esparciéndolos por el aire.

3. El Eliminador de Gravedad: Artefacto que arranca todo lo que se encuentra en la superficie de su radio de acción, lo levanta hasta gran altura y lo deja caer de nuevo totalmente despedazado al suelo.

4. El Velo de Invisibilidad: Método de camuflaje utilizado por los murianos para sorprender a los potenciales enemigos en el propio terreno de estos.

5. La Sombra: Barrera energética de gran poder que impide cualquier huida. Parte de su concepción parece sacada de la idea de los agujeros negros. 

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