domingo, 16 de mayo de 2010

Una experiencia de meditación Ch'an o Zen



El Ch'an es una escuela budista mahayana que apareció en China hacia el siglo VI, todo ello resultado de un proceso durante el cual el budismo indio se adaptó a la cultura del país amalgándose con elementos del taoísmo y el confucianismo. Posteriormente pasó a Corea con el nombre Son y a Japón con el nombre Zen. De todos los tipos de budismo zen que surgieron, pervivieron las escuelas Rinzai y Soto, que fueron las que a la postre llegaron a Occidente en el siglo XX a través de filósofos y maestros como D.T. Suzuki, Alan Watts, Taisen Deshimaru y otros.

Uno de los rasgos distintivos del budismo ch'an o zen es su fomento de la experiencia directa e intuitiva, de implicación con el momento presente. No anula los sutras y libros sagrados pero no depende de ellos (al contrario de la interpretación estándar de religiones occidentales como el cristianismo y el Islam, donde la Biblia y el Corán tienen mucho poder).

Hace dos días asistí por primera vez a una clase de meditación ch'an, tenía mucha curiosidad e interés al respecto ya que había leído bastante sobre budismo zen. Obviamente no pude poner las piernas en doble loto, enseñándome el maestro Carlos Mora una postura intermedia [y corrigiéndome en las ocasiones que la perdía]. Durante el principio de la sesión sentí una sensación de déjà-vu en  la que recordé las clases de hatha-yoga que hago con la profesora Sandra Barnils (2009), y creo que fue precisamente el yoga lo que me ayudó a coger pronto el tono del ch'an (como si el yoga y el zen hicieran como el Sol y la Luna durante la marea alta). Posteriormente entré en un proceso de respiración y relajación cada vez más crecientes y el amago de tensión muscular en las piernas por la postura se fue disipando. A lo largo de toda la clase, durante la relajación fueron surgiendo pensamientos de afecto y de unión con el entorno. Al finalizar la sesión, noté resultados de placidez mental y física, me sentía ligero, una calma y desapego sanos, como si hubiera tenido un sueño reparador. Sobretodo fueron sensaciones que no puedo explicar bien del todo en estas líneas, pero quede aquí mi humilde testimonio al respecto.

Gracias a esta primera clase entendí del todo la frase del maestro zen Taisen Deshimaru "Zen es Zazen", la meditación es vital para entender al 100% el potencial del budismo zen. No se omite el aporte libresco a nivel ético y filosófico pero ello se queda a nivel parcial sin la práctica del zazen [y que consté que me gustan mucho los libros].

3 comentarios:

  1. Cada acto cotidiano -incluso el trabajar como repartidor- puede erigirse en un monumento al momento presente. Esa rendición diaria y consciente al Ahora es, en mi humilde opinión, una de las prácticas espirituales más radicales y efectivas que existen.

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  2. Gracias por vuestros mensajes, Mario e Ibur :-)

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