miércoles, 7 de abril de 2010

Simone Marnier "Tigre Blanco, Dragón Verde"


Hace dos días -el 5 de abril- que terminé la novela "Tigre Blanco, Dragón Verde" de la autora Simone Marnier. Me ha parecido una lectura muy interesante, ya que estaba predispuesto después de la lectura de bastantes obras sobre taoísmo.

La novela de Simone Marnier está protagonizada por el monje taoísta Tu Ming, al que su maestro Wu anima a emprender el Cultivo Dual, un tipo de yoga tántrico en el que va aprendiendo este arte de manos de cinco mujeres. Claro está que el Cultivo Dual no se quedará en esto y que Tu Ming aprenderá también cosas sobre sí mismo, de las mujeres que va conociendo y de la vida (deseo, apego, melancolía, placer, dolor, empatía, dependencia, el significado espiritual de la palabra "compartir", etc...). Un aprendizaje que cambiará su mundo para siempre.

La calidad literaria de la obra no es muy boyante que digamos, pero es lo que menos importa en una temática de este tipo, por mucho que el taoísmo o el budismo zen tiendan a un espíritu poético. Hay muchos lugares comunes para los lectores familiarizados con el Tao y la cultura china -menciones a Confucio, Lao Tse, Chuang Tzu, tiradas de I Ching, incluso alguna del yogui indio Patanjali- pero creo que eso ayuda mas que perjudica (hace algún tiempo un amigo me hablo de que cuando, por ejemplo, vemos una película de Woody Allen donde se habla de Dostoyevski, si no se ha pasado por la "experiencia Dostoyevski" se pierde la mitad del mensaje emocional que puede suponer la lectura de obras como "Crimen y Castigo" o "El Idiota").

Sospecho que la intención de Marnier al escribir su obra es marcar un paralelismo muy claro entre Tu Ming y las experiencias personales y sentimentales que haya vivido el lector o lectora, que puede identificarse con el monje taoísta al hacer balance de su vida y discernir que hombres o mujeres han aportado una influencia enriquecedora y verdadera. Todo ello en clave de travesía en la que cada vicisitud y experiencia llega y/o se va en el lugar y momentos adecuados, preparando el siguiente estadío o incluso la llegada final a meta.

En resumen, creo que "Tigre Blanco, Dragón Verde" es una lectura muy recomendable que, sin ninguna pretensión literaria, entretiene y que va dejando perlas entre sus páginas.

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