sábado, 17 de abril de 2010

Catherine L. Moore: "Northwest Smith"

Por Antonio Ortiz Carrasco (escrito en 2002 y remozado en 2010, una primera versión fue preparada para su publicación).

1. Biografía de la autora

Catherine Lucille Moore -a la cual podríamos adjudicar el título de Primera Dama del “Pulp”- nació el 24 de enero de 1911 en Indianapolis (Indiana, Estados Unidos). Sus inquietudes literarias se presentan en su niñez, a la manera de una Mary Shelley del siglo XX que narraba oralmente las historias nacidas de su imaginación. Su precaria salud física fue decisiva para que se aficionara a la lectura y la escritura, al tener que estar postrada en la cama durante largas temporadas. Una vez restablecida su salud con la llegada de la adolescencia, comenzó a cursar estudios universitarios en Indianapolis, pero el crack bursatil de 1929 hizo que los abandonara. Catherine optó por un trabajo de secretaria en la banca Fletcher Trust Company. No obstante, no olvidó sus sueños literarios y aprovechó su tiempo libre para escribir.

El descubrimiento de la revista pulp Amazing Stories en 1931 animó a Catherine a enviar sus relatos a esta publicación y a otras del mismo ramo. Después de una espera de dos años, su relato “Shambleau” fue publicado en el número de noviembre de 1933 de la revista Weird Tales. Catherine cobró por la historia una suma de cien dólares, una cantidad nada desdeñable en aquella época. Entre los muchos elogios que cosechó “Shambleau”, se encontró el de H.P. Lovecraft y el todavía más importante de Farnsworth Wright, el director de Weird Tales, que le animó a continuar en esa línea de trabajo.


Los lectores de Weird Tales tardaron algún tiempo en enterarse de que Catherine era una dama, ya que firmaba con el nombre de C.L. Moore. Uno de los que cayeron en este error fue Henry Kuttner, otro conocido escritor de Weird Tales, con el cual comenzó una relación de amistad que acabó en boda en 1940. Su matrimonio marcó el comienzo en una segunda etapa en sus respectivas obras literarias, marcada por la estrecha colaboración que mantenían en muchas de sus obras, ya fueran a nombre de Moore, Kuttner o bajo algún seudónimo. Tras la II Guerra Mundial la pareja vivió un corto espacio de tiempo en Hasting-on-Hudson (estado de Nueva York) para recalar finalmente en Laguna Beach, California. Consiguieron matricularse a principios de los años 1950 en la Universidad del Sur de California, donde se licenciaron en letras. Mientras tanto, su obra literaria conjunta se decantará hacía la Novela Negra.


Después de la repentina muerte de Henry Kuttner en 1958, Catherine abandona totalmente la escena literaria y segue trabajando en guiones televisivos para westerns y series detectivescas. Contraerá nuevas nupcias en 1963.

Las últimas años de la vida de Catherine fueron una lucha constante contra el mal de Alzheimer, que poco a poco fue deteriorando sus funciones mentales. Catherine L. Moore acabaría muriendo de esta enfermedad el día 4 de abril de 1987.

2. La saga de Northwest Smith

Catherine L. Moore escribió todas sus cuentos de Northwest Smith, trece en total, en el periodo que abarca desde la publicación de “Shambleau” en el número de noviembre de 1933 de la revista Weird Tales, hasta la aparición en Scienti-Snaps del poema en prosa “Canción en tono menor” (Song in a Minor Key), en febrero de 1940.

2.1. Las amenazas del espacio exterior

Los relatos del mercenario espacial Northwest Smith pertenecen al género de ciencia-ficción, y más concretamente a la parcela temática llamada Space-Opera. Casi todas las historias de Northwest esconden argumentos más propios de otros géneros como la fantasía, el terror y el relato policiaco, usando básicamente la CF como un cascarón exterior. Esta técnica también ha sido utilizada por escritores como Edgar Rice Burroughs (uno de los precursores del género) y Ray Bradbury (el escritor de CF más reconocido desde el punto de vista literario).

Las andanzas de Northwest Smith tienen lugar en nuestro sistema solar. Hijo de su tiempo, es un sistema solar todavía creible en los lejanos años 1930, en el cual los planetas Venus y Marte tienen vida inteligente, muchos astros son habitables y la tecnología ha avanzado lo suficiente como viajar de un astro a otro en naves espaciales. Faltaban varias decadas para que las sondas rusas y norteamericanas desvelaran la realidad de muchos de estos cuerpos celestes.

Catherine L. Moore, de forma previsible y como muchos de sus contemporáneos, hace transcurrir la mayoría de las historias de Smith en los planetas Venus y Marte (los astros que más han captado la imáginación del hombre durante toda la historia). El resto de escenarios se reparten entre un satélite de Júpiter, la Tierra y la Luna.

Respecto a la concepción argumental de los relatos, la mayoría de ellos siguen unas pautas muy determinadas. Muchos de ellos son relecturas futuristas de mitos antiguos y modernos. Así lo atestiguan, por ejemplo, escritos como “Yvala”, “Julhi” (deudores estos dos de la mitología griega) o “La Mujer Lobo” (el mito de la licantropía). Para justificar la dispersión de estas leyendas en el universo de Northwest Smith, C.L. Moore hace esta preternatural aseveración dentro del prefacio de “Shambleau” (el cual también entra de lleno en esta dinámica):

“El hombre ya había conquistado antes el espacio, y, como resultado de esa conquista, aún resuenan tímidos ecos, sí tímidos, a través de un mundo que ha olvidado el hecho innegable de una civilización que debió ser tan poderosa como la nuestra. Hay demasiados mitos y leyendas para lo pongamos en duda. El mito de la Medusa, por ejemplo, jamas habría podido brotar del suelo de la tierra (...) Y los antiguos griegos que nos narraron su historia debieron recordar, de forma imprecisa y sin creerselo del todo, un cuento de la antigüedad que hablaba de un ser extraño proveniente de alguno de los lejanos planetas, hollado antaño por sus más remotos antepasados”.

En otros relatos es evidente la influencia de diversos escritores, como se pone de manifiesto en “Sueño Escarlata”, que combina conceptos de Ambrose Bierce, H.G. Wells y el mito griego de los lotófagos:


“(...) ¿Que hay mas allá del lago?. Eso que se ve a lo lejos, ¿no son montañas?.

La joven volvió rapidamente la cabeza, y sus ojos como el jerez oscuro se oscurecieron con algo parecido al terror.
-No lo sé –dijo-. Creemos que es mejor no preguntar que hay... más allá.
Entonces, de repente, la irritación de Smith ante tanta evasiva se impuso, y dijo impulsivamente:
-¡Al diablo con lo que creáis! ¡Estoy cansado de oir siempre lo mismo a cada pregunta que hago! ¿Es que nunca os cuestionais nada? ¿Es que estáis tan paralizados por el miedo a algo invisible que tenéis muerta hasta la menor chispa de vuestra alma?”


La influencia de Arthur Machen, Algernon Blackwood y H.P. Lovecraft (este último contemporáneo y corresponsal de la escritora) también se deja sentir en “El Árbol de la Vida”. En este relato el aventurero espacial es transportado a un fantasmagórico lugar habitado por Thag, un terrorífico ser arbóreo-primigenio que se alimenta de una raza menuda y decadente que habita la región:

“Sólo aquel árbol, entre todos los objetos del país brumoso, era nítidamente visible para él... terriblemente nítido, despiadadamente preciso. Ninguna palabra podría describir la sorprendente amenaza que moraba entre sus ramas. Mientras lo observaba, a Smith se le ponía la piel de gallina, y, a pesar de todas sus prevenciones, ni siquiera pudo comprender que la sensación de peligro era tan elocuente. Según todas las apariencias no era más que un símbolo fabuloso, milagrosamente vuelto a la vida; pero el peligro emanaba tan fuerte de él que sintió que se le erizaban todos los cabellos de la nuca mientras lo miraba”.


2.2. El sombrío Northwest Smith

Northwest Smith es un curtido mercenario que se vende al mejor postor, ya sea un gangster galáctico o la cantante de moda de una ciudad marciana. Es un proscrito en su planeta natal, la Tierra, por un delito que impide su retorno y que ha dejado una marca indeleble de nostalgia y amargura en su espíritu.

El carácter de Smith es áspero, impulsivo y autosuficiente. Se puede decir que representa, en parte, una fusión de los heroes del “western” y de la “Novela Negra”. Como contrapunto a estos personajes solitarios y de gatillo fácil, está la presencia del venusiano Yarol, amigo fiel de nuestro aventurero terrícola, que humaniza al frío Northwest a ojos del lector.

El punto débil de la personalidad de Northwest es su actitud ante las mujeres atractivas, ante las que olvida toda precaución. Llevado por una mezcla de deseo sexual o de protección, no es raro que acabe siendo engañado por criaturas de naturaleza vampírica (“Shambleau”) o conducido a los santuarios de organizaciones secretas (“Sed Negra”) En el climax de estos desarrollos argumentales, los instintos primarios de Northwest salen a la luz en forma de pistola-laser o del uso de su fuerza física para acabar con el villano de turno (mujeres incluidas). No estará de más decir que los desnudos de los personajes femeninos no se hacen esperar demasiado, ya que C.L. Moore sabía perfectamente que la mayoría de los lectores de “pulp” eran hombres.


2.3. Bibliografia en castellano

- Nueva Dimension núm. 64 (Ediciones Dronte, 1968)
Número monográfico sobre C.L. Moore de esta añorada revista de ciencia-ficción (concebida por Luis Vigil, Domingo Santos y Sebastián Martinez). Este monográfico incluyó un prólogo sobre la escritora y seis de sus relatos sobre Northwest Smith: “Shambleau”, “Sed Negra”, “El Arbol de la Vida”, “Sueño Escarlata”, “Yvala” y “La Mujer Lobo”.

-Northwest Smith (Editorial Anaya, Colección Nueva Thule, núm. 17, 1996)
Una cuidada recopilación, traducida y dirigida por Javier Martín Lalanda, que incluye todos los relatos protagonizados por el aventurero Northwest Smith excepto “En busca de la Piedra de la Estrella” (Quest for the Starstone).

-Jirel de Joiry (Editorial Anaya, Colección Nueva Thule, núm. 18, 1996)
Otra antología preparada por Javier Martín Lalanda, que recopila todos los relatos protagonizados por la heroína medieval Jirel de Joiry de Catherine L. Moore. Incluye el anteriormente mencionado “En busca de la Piedra de la Estrella”, donde Jirel y Northwest Smith unen sus fuerzas contra un enemigo común. No está de más comentar que, como curiosidad, quizás sea este uno de los pocos relatos donde Moore deja traslucir sentimientos nobles en el carácter de Smith.


2.4. Información adicional

De los trece relatos de Northwest Smith, tres de ellos fueron escritos por Catherine L. Moore en colaboración con otros autores:

-“La Ninfa de la Oscuridad”, con Forrest J Ackerman

-“La Mujer Lobo”, con Robert H. Barlow

-“En busca de la Piedra de la Estrella”, con Henry Kuttner

1 comentario:

  1. Saludos!!

    Remarcarte, ya que finalmente he conseguido acceder a tu blog, las luminosas y cálidas sensaciones que me transmite tan feliz iniciativa.
    Ojalá que la causalidad atraiga más adhesiones.

    Abrazos de tu hermanito en espíritu,

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