martes, 7 de abril de 2015

Erica Gómez del Corral. El Tao del Sexo y el Amor

El Taoísmo tenía su propia filosofía sobre el erotismo y el sexo. Los sabios taoístas ya escribían hace más de dos mil años manuales sobre como hacer de ello un arte, aprovechando los conceptos de Yin-Yang y la importancia del placer femenino en reciprocidad armónica con el masculino. Uno de estos clásicos es el Su Nu Jing o El Tratado de la Mujer Sencilla, escrito hace el siglo III a.C. que consiste básicamente en diálogos entre Huang Di (El Emperador Amarillo) y cortesanas como Su Nu y otras expertas en el arte del erotismo y el sexo. Los creyentes del Taoísmo no consideraban el sexo algo pecaminoso, lo juzgaban vital para la buena salud física, mental y espiritual del ser humano y lo veían como una forma de experimentar el Tao o favorecer la longevidad. Se enfatizaban las relaciones sexuales frecuentes, lo más prolongadas posibles en el tiempo y con variedad de posturas para evitar caer en la rutina. El hombre, por respeto a su compañera y por la reciprocidad de las energías Yin y Yang, tenía que aprender a dosificar su energia sexual, sabiendo controlar sus eyaculaciones sin sacrificar su placer durante el proceso y a la vez facilitando el placer de su pareja. 

El ensayo El Tao del Sexo y el Amor de Erica Gómez del Corral (Pluma y Papel Ediciones, 2004) es un buen libro donde se explican con claridad y elegancia todos estos conceptos más los fundamentos del Taoísmo filosófico y un muestrario de meditación y ejercicio -Tai Chi y Chi Kung- previa realización de cualquier actividad física (el sexo es una más de ellas). Erica incluye extractos de algunos manuales aparte del nombrado líneas arriba. Las ilustraciones corren a cargo de Alejandro Lois. Existe una versión en e-book como podéis ver en la foto que encabeza este texto.

Para terminar este extracto del Su Nu Jing:
“Quienes conocen el Tao del amor son igual que los buenos cocineros que saben combinar los cinco sabores en un plato apetitoso. Los que conocen el Tao del amor y armonizan el Yin (hembra) con el Yang (macho) son capaces de mezclar las cinco dichas en un placer celestial; quienes no conocen el Tao del amor morirán antes de tiempo y sin que ni tan siquiera hayan realmente gozado del placer amoroso. ¿Verdad que Su Majestad no quiere ver así las cosas?"

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