lunes, 22 de septiembre de 2014

25 años de haber visto en directo a Miles Davis


Ya han caído 25 años desde el primer concierto de dos que ví en directo de Miles Davis. Fueron el primero en el Festival de jazz de Andorra y otro, meses más tarde, en Barcelona. Como me dijo el novelista y amante del jazz Alejandro Castroguer, haber visto en vivo a este jazzman es algo que no se olvida nunca ya seas aficionado al jazz o a la música en general. Lo primero que entraba, si la encontrabas, era su mirada. 

Recuerdo que Miles Davis en Andorra estaba malhumorado por algo (vete a saber qué) y cuando salió a escena tenía esos ojos característicos suyos de desdén (aumentado por una iluminación del recinto que no le gustaba llegando a taparse la cara con una de las manos). En aquella ocasión antes de los bises del grupo se fue sin despedirse del público. En cambio, la experiencia de Barcelona fue totalmente diferente. El concierto se alargó y cuando se fue se despidió del público muy contento con la trompeta en alto mientras se dirigía a la salida izquierda del escenario. Como se puede suponer, fue mucho más vivo que el de Andorra (una tonada como Hannibal duró más de 10 minutos y el saxofonista Kenny Garrett se lució mucho). 

Pero, sin duda, el momento más Miles de ese superviviente que era Miles era aquel en el que se quedaba casi completamente solo, probablemente en un blues, y le salía ese sonido solitario (mitad lobo y mitad sensibilidad) de alguien que se levanta una y otra vez erre que erre por mucho que lo juzguen, contagiándose a la atmósfera del lugar un deje entre hipnótico y místico que se te enganchaba a los poros.





ADDENDA: La tonada del vídeo es That's Right, un blues del álbum Decoy donde el orden de los solos es: Miles, el guitarrista eléctrico John Scofield y el saxofonista Branford Marsalis (que también hizo por la misma época otras grandes contribuciones a la discografía de Wynton Marsalis, Dizzy Gillespie y el cantante británico Sting).

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