martes, 10 de julio de 2012

Consejos de maestros de Hatha Yoga

"Has de mantener la estabilidad mediante la inteligencia del cuerpo, por el instinto o el sentido del equilibrio, no por la fuerza. Cuando el equilibrio se mantiene por la fuerza, es una acción física; cuando lo mantienes por la inteligencia del cuerpo, es relajación en acción." (B.K.S. Iyengar) 

"Ningún estudiante de yoga puede dejar de lado el cuerpo, que es la envoltura del alma" (B.K.S. Iyengar)

"Mis palabras no deben ser escuchadas, sino reflexionadas" (B.K.S. Iyengar)

"El cuerpo es la institución, el maestro está dentro" (B.K.S. Iyengar)

“No pienses, solo practica” (Sri K. Pattabhi Jois)

"Es fundamental aprender a disfrutar el aquí y el ahora, no preocupándonos por lo que ya pasó, ni por lo que puede llegar a suceder, sino sumergirnos y recogijarnos viviendo plenamente el eterno presente" (Indra Devi)

"No quiero que me vean como un gurú, me incordia, porque no lo soy" (Ramiro Calle)

11 comentarios:

  1. ¿Quién como Horacio?

    'Tú, guardas tu nido; yo, alabo los ríos del ameno campo y sus piedras recubiertas de musgo y sus bosques. ¿Qué quieres? Yo vivo y reino desde el momento en que abandoné todo aquello que con palabras elogiosas ensalzáis hasta el cielo. Y si es bueno vivir de acuerdo con la naturaleza; si para construir una casa debe buscarse primero el terreno, ¿conoces un lugar más bello que el campo?, ¿hay alguno donde los inviernos sean más templados, donde una agradable brisa mitigue mejor los ardores del sol?, ¿hay alguno donde las enojosas preocupaciones perturben menos el sueño?, ¿huele o brilla menos la hierba que los mármoles libios?, ¿acaso en las ciudades lucha por romper el plomo de las cañerías un agua más pura que la que con estrépito se precipita por la pendiente de un arroyo? El que se encariñó de la prosperidad más de lo debido se sentirá abatido cuando ésta cambie. Si estás muy apegado a algo, lo dejarás a disgusto. Evita los delirios de grandeza: con una vida bajo un humilde techo es posible sobrepasar a los reyes y a los amigos de los reyes. El que por temor a la pobreza se priva de la libertad, más valiosa que los metales preciosos, insaciable, llevará un amo sobre sí y le servirá eternamente porque no sabrá disfrutar de las cosas sencillas. Si estás contento con tu suerte, vivirás sabiamente. El dinero acaudalado o nos esclaviza o nos sirve, aunque es digno más bien de seguir la cuerda que de guiarla.'

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. 10.000 años pasarán y los temas que preocupan a la Humanidad serán los mismos...

      Eliminar
  2. Quizás Fray Luis de León...


    ¡Qué descansada vida
    la del que huye del mundanal ruïdo
    y sigue la escondida
    senda por donde han ido
    los pocos sabios que en el mundo han sido!

    Que no le enturbia el pecho
    de los soberbios grandes el estado,
    ni del dorado techo
    se admira, fabricado
    del sabio moro, en jaspes sustentado.

    No cura si la fama
    canta con voz su nombre pregonera,
    ni cura si encarama
    la lengua lisonjera
    lo que condena la verdad sincera.

    ¿Qué presta a mi contento
    si soy del vano dedo señalado,
    si en busca de este viento
    ando desalentado
    con ansias vivas y mortal cuidado?

    ¡Oh campo, oh monte, oh río!
    ¡Oh secreto seguro deleitoso!
    roto casi el navío,
    a vuestro almo reposo
    huyo de aqueste mar tempestuoso.

    Un no rompido sueño,
    un día puro, alegre, libre quiero;
    no quiero ver el ceño
    vanamente severo
    de quien la sangre ensalza o el dinero.

    Despiértenme las aves
    con su cantar süave no aprendido,
    no los cuidados graves
    de que es siempre seguido
    quien al ajeno abritrio está atenido.

    Vivir quiero conmigo,
    gozar quiero del bien que debo al cielo
    a solas, sin testigo,
    libre de amor, de celo,
    de odio, de esperanzas, de recelo.

    Del monte en la ladera
    por mi mano plantado tengo un huerto,
    que con la primavera
    de bella flor cubierto,
    ya muestra en esperanza el fruto cierto.

    Y como codiciosa
    de ver y acrecentar su hermosura,
    desde la cumbre airosa
    una fontana pura
    hasta llegar corriendo se apresura.

    Y luego sosegada
    el paso entre los árboles torciendo,
    el suelo de pasada
    de verdura vistiendo,
    y con diversas flores va esparciendo.

    El aire el huerto orea,
    y ofrece mil olores al sentido,
    los árboles menea
    con un manso ruïdo,
    que del oro y del cetro pone olvido.

    Ténganse su tesoro
    los que de un flaco leño se confían:
    no es mío ver al lloro
    de los que desconfían
    cuando el cierzo y el ábrego porfían.

    La combatida antena
    cruje, y en ciega noche el claro día
    se torna; al cielo suena
    confusa vocería,
    y la mar enriquecen a porfía.

    A mí una pobrecilla
    mesa, de amable paz bien abastada
    me baste, y la vajilla
    de fino oro labrada,
    sea de quien la mar no teme airada.

    Y mientras miserable-
    mente se están los otros abrasando
    en sed insacïable
    del no durable mando,
    tendido yo a la sombra esté cantando.

    A la sombra tendido
    de yedra y lauro eterno coronado,
    puesto el atento oído
    al son dulce, acordado,
    del plectro sabiamente meneado.

    'Vida retirada'

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una España que produjo literatos-místicos por doquier... Pocos como San Juan de la Cruz, que, en mi adolescencia me parecía un hueso, y ahora acudo a él cada vez que necesito elevar mi espíritu:

      GLOSA

      Sin arrimo y con arrimo,
      sin luz y a oscuras viviendo
      todo me voy consumiendo.

      Mi alma está desasida
      de toda cosa criada
      y sobre sí levantada
      y en una sabrosa vida
      sólo en su Dios arrimada.

      Por eso ya se dirá
      la cosa que más estimo
      que mi alma se ve ya
      sin arrimo y con arrimo.

      Y aunque tinieblas padezco
      en esta vida mortal
      no es tan crecido mi mal
      porque si de luz carezco
      tengo vida celestial
      porque el amor da tal vida
      cuando más ciego va siendo
      que tiene al ama rendida
      sin luz y a oscuras viviendo.

      Hace tal obra el amor
      después que le conocí
      que si hay bien o mal en mí
      todo lo hace de un sabor
      y al alma transforma en sí
      y así en su llama sabrosa
      la cual en mí estoy sintiendo
      apriesa sin quedar cosa,
      todo me voy consumiendo.

      Eliminar
  3. Cada día paladeo mejor los placeres de una vida austera (qué remedio) y sencilla. Cada día tengo menos ganas de viajar y recorrer mundo. Cada día me encuentro mejor en el entorno en el que vivo. Cada día tengo menos ganas de crear (ya volverán las musas) y más de admirar la obra de otros. Cada día tengo menos ganas de hablar y más de escuchar. Cada día encuentro mayor placer en caminar sin rumbo fijo. Cada día encuentro mayor alegría en la soledad (buscada) y, sin embargo, encuentro más simpática a la gente. Cada día, en fin, me siento más lleno de mi mismo, evitando robar el chi de los demás...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El desapego sano. A nosotros queda la labor de no caer en los extremos :-)

      Eliminar
    2. Sí. También me ocurre que cada día (ja, ja) me siento más incómodo acumulando cosas. Eso no quita que me permita un capricho de vez en cuando (si no, la vida sería insoportable), aunque ahora selecciono con mayor rigor.

      Eliminar
    3. Esta crisis nos obligará a valorar qué es lo que verdaderamente importa. Sí; tendremos que seleccionar por fuerza nuestras prioridades...

      Eliminar
  4. Un poema que me ha gustado mucho y que dedico a mi tío Antonio (al que le hablé de tu página). Sencillo, cálido y emotivo. No desentona con el tono de esta entrada.

    Dondequiera que pongas tu mirada,
    dondequiera que fijes tu atención,
    dondequiera que un átomo subsista,
    ENCONTRARAS A DIOS.

    En las formas diversas de las nubes,
    en los rayos dorados que da el sol,
    en el brillo que lanzan las estrellas,
    ENCONTRARAS A DIOS.

    En los dulces balidos que en los prados
    el rebaño da al silbo del pastor,
    en los trinos cambiantes de las aves.
    ENCONTRARAS A DIOS.

    En la sangre que corre por tus venas,
    en la misma conciencia del tu YO,
    en los propios latidos de tu pecho,
    ENCONTRARAS A DIOS.

    En la santa figura de la madre
    cuyo seno la vida te donó,
    en la franca sonrisa de una hermana,
    ENCONTRARAS A DIOS.

    En las lindas pupilas de la joven
    que de amores prendió tu corazón,
    en la grata visión de un ser querido,
    ENCONTRARAS A DIOS.

    En las horas de sombra y amargura
    cuando a solas estés con tu dolor
    si le buscas en la sombría noche
    ENCONTRARAS A DIOS.

    Arturo Gutiérrez Martín.

    ResponderEliminar