domingo, 20 de noviembre de 2011

Gane quién gane, todos perdemos

Parece una frase sacada de la película Aliens vs. Predator pero es lo que pienso del resultado de las elecciones de hoy del 20-N. Vivo en Cataluña y que duro ha sido verme en el brete de elegir entre el Partido Pirata y Escaños en Blanco porque abominaba del resto (PSC, PP, CiU, UPyD, ERC, ICV y PxC). Con el CUP no ha hecho falta por su estupidez de apostar por la abstención para "no hacer el juego al Estado Español" (que se puede esperar de esta izquierda pseudo-hippie de postal, hijos de burgueses convergentes que no condenaron en su día acciones violentas de ETA, quizá haya que llamarse Aniol o Gerard para ser la victima "catalana" de un atentado). 

En cuanto a la victoria previsible del PP, ya veremos que dicen sus votantes (y no me refiero a los empresarios) cuando apliquen a nivel español los recortes sanitarios y sociales de CiU en Cataluña con el impresentable de Artur Mas. ¿Porque creo que los trabajadores trepas y los miedosos o acomodaticios lo justificarán? Y en cuanto al pijoprogre PSOE, por mucho que el ególatra de Jose María Aznar y el ala dura del PP pusieran las bases del neoliberalismo que condujo a España a una burbuja inmobiliaria que iba a estallar tarde o temprano, su manejo de la Crisis más su actitud de recortes sociales es inadmisible y puede pasar factura al partido durante muchos años. 

La democracia no es el problema, el problema es lo que nuestros políticos han hecho con ella. Desencantar a la población es el semillero para que partidos radicales (que no creen en la diversidad ideológica, cultural, étnica y social) saquen rédito como ocurrió en Alemania entre 1929 y 1933 o en los países de la antigua Yugoslavia durante el proceso que desembocó en las guerras de Croacia, Bosnia y Kosovo.

2 comentarios:

  1. Citando ar gran Makinavaja: 'Son los mismos perros con distintos collares'. Hay que ser lerdo para seguir votando a quien disfruta enculándote, día sí, día también.

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  2. Habrá que comprar toneladas de vaselina emulando aquella escena con mantequilla en El Último Tango en París (con Marlon Brando).

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