lunes, 20 de junio de 2011

Alan Moore y David Lloyd: V de Vendetta (DC)


El autor británico Alan Moore es uno de los guionistas de Cómic más prestigiosos de las últimas décadas. A la obra objeto de esta reseña se unen otras conocidas del Noveno Arte como Batman: La Broma Asesina, La Cosa del Pantano, Watchmen, From Hell, La Liga de los Hombres Extraordinarios o The Courtyard (donde integra los lenguajes de Lovecraft y William Burroughs).

V de Vendetta es una de las obras más conocidas de este autor británico. Realizada con el ilustrador David Lloyd es, con toda justicia, un clásico dentro del Noveno Arte. Su concepción fue harto tortuosa, ya que Moore y Lloyd comenzaron a trabajar en la misma en 1981, publicándose las primeras páginas en blanco y negro dentro de la revista inglesa Warrior en 1982. La cancelación de Warrior en 1985 dejo inconclusa la historia y hubo que esperar hasta 1988 para que DC Comics se interesara por ella y la publicara en color en una miniserie completa de diez números.

El argumento de V de Vendetta nos sumerge en una ucronía en la cual un gobierno fascista se ha hecho con el poder en Londres tras un holocausto nuclear en el continente europeo. Muy en el estilo stalinista de la novela 1984 de George Orwell, este gobierno dictatorial ha conseguido manipular y utilizar para sus intereses los medios de comunicación y se ha aliado con el poder religioso anglicano y la maquinaria capitalista para controlar la sociedad inglesa a su antojo. Previamente ha cometido un genocidio sistemático de las minorias problemáticas para el régimen (homosexuales, negros, pakistanies, disidentes políticos, etc...) a los que encerró en campos de concentración donde eran víctimas de experimentos similares a los del médico nazi Josef Mengele en Auschwitz o el Escuadrón 731 japonés en China (ambas barbaries durante la Segunda Guerra Mundial). En este contexto aparece el personaje de V, un misterioso justiciero que porta una máscara y un disfraz del revolucionario inglés Guy Fawkes (1570-1606) que intentará frenar los abusos del gobierno fascista inglés. 


Acabé hace una semana la lectura de V de Vendetta y, macho, solo puedo decir que es el mejor cómic que he leído en mi vida. Moore es, sin lugar a dudas, un visionario. Me ha implicado a nivel emocional y filosófico y hay mucha tela que cortar. 

Para comenzar, la propia definición (y los métodos) del personaje V como terrorista o idealista se presta a mil interpretaciones. Pero... ¿Alguién en su sano juicio podría considerar como terroristas a los hombres y mujeres de la Resistencia Francesa durante la ocupación del fascismo alemán? También cualquier parecido de V con aquellos que mal utilizan palabras como Islam, Euskadi y otras es gratuito. V está hecho de otra pasta ya que trabaja por la libertad interior real de toda la sociedad, no solo del grupo de acólitos. Alan Moore también incide en lo erróneo de la percepción de Anarquía como Caos, ídea que desmonta al definir de forma magistral las diferencias entre ambos conceptos.

En el plano emocional, el personaje de V es un idealista amante del arte y la cultura que los poderes fácticos han tratado de hacer olvidar (libros, música, pintura, etc...). La relación de V con la joven Evey Hammond, el segundo personaje en importancia, logra grandes momentos de ternura y autoaprendizaje espiritual. Es de gran calado la idea de una persona que aparece por sorpresa en tu vida y marca un antes y un después ayudando a desatar las cadenas impuestas por una educación y expectativas dirigidas por otros. No puedo pasar por alto la conmovedora historia de la lesbiana Valerie, que viene a decir algo así: Nos pueden quitar todo excepto nuestra integridad y nuestra capacidad de amar. Si somos fieles a nosotros mismos cueste lo que cueste perdemos el miedo frente a la violencia psíquica o física de abusos liberticidas de índole político, religioso o económico. Además de Evey y Valerie, hay más personajes secundarios interesantes en el cómic de V de Vendetta, desde el esperanzador hasta el patético. 

V de Vendetta puede ser a la vez una lectura adictiva y una valiosa lección para no perder nuestros valores y nuestra dignidad como seres humanos. 

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