martes, 3 de mayo de 2011

Sigmund Freud: Psicología de las Masas

Fotomontaje de prensa con la renovación del jugador del F.C. Barcelona Dani Alves, donde se estimula la pertenencia grupal (el comentario de Alves) y la militancia política del aficionado barcelonista catalán (las banderas catalanas de los dos lados de la fotografía).

He terminado la lectura del ensayo Psicología de las Masas de Freud y me ha gustado mucho (más que El Malestar en la Cultura que es su obra más respetada). Seguramente no escapa a ello el actual clima de enfrentamientos extradeportivos entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona, donde se está llegando a unos extremos de necedad, inconsciencia y seguidismo  periodístico que no he visto jamás en el fútbol español. 

El Freud de Psicología de las Masas es el que se acerca más a la filosofía o la sociología  y menos al que quiere dar al psicoanálisis un estatus científico. Inspirado por los trabajos previos de pensadores como Gustavo Le Bon, el psiquiatra austríaco nos sumerge en su concepto de la masa humana, que contempla como una especie de alma colectiva donde el yo individual (y la intelectualidad de este) se difumina y adquiere una sensación de fuerza que -estimulada por la sugestión y el contagio mental- puede llevar a estos grupos al deseo de destruir todo lo que encuentran a su paso, convirtiéndose en una horda. Esta horda vería disminuida su responsabilidad frente a sus acciones, escudándose y desapareciendo dentro del grupo. Se puede decir que cuando menor es el uso del intelecto humano para discernir, más identificación incondicional con idearios externos, mayor el grado de aversión al otro y más visceralidad. Claro está que este masa podría ser conducida hacía un fin bueno -la generación de una masa con valores y conciencia más globales- pero lo contrario hace más ruido o tiene más notoriedad.

El actual entrenador del Real Madrid José Mourinho, que tan bien sabe arrastrar y liderar lo más visceral de los aficionados de los clubes donde milita

Sigmund Freud utiliza para su exposición las masas que él considera más apropiadas para su estudio, el Ejército y la Iglesia Católica (o Iglesias cristianas organizadas). En ellas la figura del líder -llamado Caudillo por el pensador austríaco- es vista como el depositario de toda la admiración, anhelos y esperanzas íntimas del grupo. En el ejercito sería el militar de mayor graduación y en la Iglesia sería la figura de Cristo. En el primer caso se trata de una persona física con dotes de seducción y mando, mientras que el segundo sería la abstracción e idealización de un personaje milenario de gran importancia histórica. También los artistas famosos e idealizados pueden entrar dentro de esta definición (y que decir de los politicos que atrapan la atención de la gente).

Freud no pierde la ocasión de entrelazar todo esto con su concepto de la líbido y su ideario de la tribu primitiva que mató al padre (¿o macho alfa?) primordial. En lo referente a la líbido no está nada mal su pensamiento sobre las pulsiones sexuales coartadas y no coartadas, en las que opina que la primera opción posibilita una amistad más real e interacciones más profundas entre personas del mismo o distinto sexo. Respecto al asunto de la tribu primitiva a mi me parece más literatura que otra cosa, pero es una lectura muy sugestiva (seguramente ha inspirado ficción situada en la prehistoría o en los albores de la civilización). 

Resumiendo, Psicología de las Masas es una obra de Freud que ahonda en lo más profundo y primitivo del hombre como animal (faceta que alterna con su gran potencial intelectual y espiritual). Una lectura que recomiendo para curiosos, pensadores y observadores de la sociedad humana, e incluso para aquellos que no se tomen en serio al Freud psicoanálitico y quieran descubrir su otra faceta.

La portada de la edición de Psicología de las Masas de Alianza Editorial (que también incluye los trabajos freudianos Más Allá del Principio del Placer y El Porvenir de una Ilusión)

1 comentario:

  1. En el mismo libro, "Más allá del Principio del Placer" no me pareció muy inspirado, pero "El Porvenir de una Ilusión" es igual de recomendable que "Psicología de las Masas".

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