miércoles, 11 de mayo de 2011

Marco Aurelio, un emperador y filósofo en Roma


Marco Aurelio (121-180 d.C) fue el último de los llamados Cinco Emperadores Buenos de la Roma clásica.  Nació en el seno de una familia cuyo linaje procedía de Ucubi (Córdoba) y fue adoptado a los 17 años por su antecesor en el trono Antonino Pío. Marco ya destacaba por aquel entonces por su inteligencia y laboriosidad. Después de subir al trono en el año 161 d.C decretó leyes más favorables para los esclavos y acometió la defensa del Imperio Romano frente a los partos y las invasiones bárbaras de cuados y marcómanos. Murió en Vandobona (la actual Viena) en el transcurso de una campaña contra estos últimos. Con la muerte de Marco Aurelio y el reinado de su hijo Cómodo terminó el periodo de mayor prosperidad del Imperio Romano y este inició una decadencia de la que nunca se recuperó del todo. 

Marco Aurelio también es recordado por su dedicación a la filosofía estoica (Sentía mucha admiración por Epicteto, por ejemplo). El fruto de su inquietud espiritual fue la redacción en griego helenístico de sus famosas Meditaciones, escritas entre los años 170 y 180 d.c. durante las campañas militares que emprendía contra los enemigos de Roma. En los doce capítulos que conforman esta obra, Marco Aurelio dejó para la posteridad muchas de sus opiniones personales sobre temas tan variopintos como el deber, la aceptación, la virtud, la impermanencia o la muerte. 


Algunas de estas meditaciones forman parte del acervo popular, como por ejemplo:

"El tiempo es como un río que arrastra rapidamente todo lo que nace"

"El verdadero modo de vengarse de un enemigo es no parecerse a él"

"La alegría se encuentra en el fondo de todas las cosas pero a cada uno le corresponde extraerla"

"La dulzura, cuando es sincera, es de una fuerza invencible"

"La vida de un hombre es lo que sus pensamientos hacen de ella"

"Realiza cada una de tus acciones como si fuera la última de tu vida"


Para terminar dos escenas de la película Gladiator de Ridley Scott, en la cual aparece Marco Aurelio como personaje. El primer vídeo es una dramática discusión entre Marco Aurelio (Richard Harris) y su hijo Cómodo (Joaquin Phoenix), mientras que el segundo es una conversación bastante pragmática entre el hispano Máximo (Russell Crowe) y el maestro de gladiadores (Oliver Reed).

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7 comentarios:

  1. Otra cima de la épica crepuscular. A la chita callando, el maestro Scott ha creado un género propio o, si esta afirmación es demasiado atrevida, ha perfeccionado y elevado el peplum y el cine de aventuras de corte histórico. La trilogía compuesta (no incluyo aquí a su moderna revisión del mito de Robin Hood) por '1492', 'Gladiator' y 'El Reino de los Cielos' conforman un espectacular panorama cinematográfico marcado por un exaltado amor por la belleza de las formas (esa fotografía exquisita, ese exquisito diseño de producción), unos guiones que rezuman poderío y sensibilidad (las tres películas mencionadas están repletas de frases para el recuerdo), unos actores entregados (incluido el soseras de Orlando Bloom que da lo mejor de si mismo en las sabias manos de Scott), unas bandas sonoras memorables que potencian la emotividad de cada escena, y, sobretodo (y esto es lo que hace diferente y superior en su género a cada una de estas joyas), un profundo y poderoso sentido de la trascendencia que impregna cada fotograma de sus cintas y al que, seguramente, responderán las almas sensibles.

    Magnífica 'Gladiator'. Maravillosa obra de arte (sus incorrecciones históricas me traen sin cuidado) que entretiene y eleva el alma. Una rara avis en estos tiempos que corren, poblado de basura cinética manufacturada de forma industrial o de pedantes y sobrevalorados tostones que me recuerdan mucho a la fábula del emperador desnudo.

    -'Volveremos a vernos. Pero aún no. Aún no'.

    A ver si ubicas la frase...

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  2. Por cierto que, en el caso de 'Gladiator', Hans Zimmer raya a la misma altura del gran Vangelis de '1492'. La misma sensación cercana al éxtasis que experimento cada vez que veo a Colón arrodillándose al tocar tierra, la encuentro en las palabras de Máximo alentando a sus soldados:

    -'Hombres, lo que hacemos en vida tiene su eco en la eternidad'.

    O:

    -'Me llamo Máximo Décimo Meridio, comandante de los ejercitos del norte, leal servidor del verdadero emperador Marco Aurelio. Padre de un hijo asesinado, marido de una mujer asesinada y alcanzaré mi venganza en esta vida o en la otra.'

    Impagable. De los mejores momentos de la historia del cine.

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  3. Joder, he repetido dos veces 'exquisito'. Pa pedante, yo.

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  4. Hombre, tanto como un Vangelis no veo a Hans Zimmer, pero es un buen aporte a las películas. En Gladiator hay una pieza cantada por Lisa Garragher, miembro de Dead Can Dance.

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  5. De la BSO de Gladiator se dice que tiene reminiscencias de otra BSO conocida, la de Basil Poleudoris para Conan el Bárbaro de John Millius (ya corre por la Red un trailer de una nueva película sobre este héroe creado por Robert E. Howard).

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  6. En esta película (y en 'El Último Samurai') yo sí veo a un Hans Zimmer tan poderoso y emotivo como el Vangelis de '1492'. Al menos, desde mi punto de vista. La BSO de 'Gladiator' es para muchos (y, desde luego, para mí) una de las mejores de la historia. Es un digno sucesor del maestro.

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  7. Respecto a la fidelidad histórica de las películas peplum, no hay inconveniente en las licencias mientras no se venda la película como un libro de historia. Es bastante parecido a las películas de ciencia-ficción, solo perfeccionistas como Stanley Kubrick se preocupaba en su clásico 2001 por una fidelidad integra al hacer un escaner del espacio exterior real (el silencio es más aterrador que los disparos de las naves en Star Wars).

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