jueves, 31 de marzo de 2011

Un año y medio de Hatha-Yoga y Zazen

Ya hace dos años que practico hatha-yoga y lo mismo un año y medio con la meditación zen, y a día de hoy puedo suscribir por experiencia propia la mayoría de efectos beneficiosos que se les atribuyen. ¿Un antes y un después? Un rotundo SI. Lo primero de todo, el enderezamiento de mi columna vertebral (¡durante años la he tenido torcida sin saberlo y de pronto te encuentras que el mundo es un poco más alto!). Otras mejoras que percibo son una mayor agilidad, más elasticidad, una piel que da la sensación de más joven y una mayor serenidad frente a factores externos (ideal para controlar el estrés y vivir todo lo que nos ocurre desde un prisma más sosegado). En resumen, experimento una mayor viveza e independencia física y mentalmente. A una constante práctica se une el hecho de que mis profesores también son muy competentes en su trabajo, y eso también se nota. 

Un aspecto muy bueno que tienen el yoga y el zazen es que para sentir sus efectos no se requiere de la creencia previa en las religiones de las que son originarias. Estos llegan con el paso del tiempo y una práctica constante. Las pruebas científicas a las que han sido sometidos los yoguis y los meditadores zen también han calado en la ciencia. Esto último aleja tanto al yoga como al zazen de la línea difusa que separa algunas terapias del llamado "Efecto Placebo" (donde practicamente se requiere creer para sentir sus efectos). No estoy en desacuerdo si el "Efecto Placebo" ayuda a gente a sentirse mejor y es gratuito (¡muy bien por ellos!), pero otra cosa es cobrar por ello si realmente es el paciente quién hace absolutamente todo a nivel psicológico (creo que un buen ánimo aleja más de una enfermedad y predispone positivamente a nuestras defensas). 

Para terminar dos videos ilustrativos del Yoga y el Zazen:

El maestro de yoga B.K.S. Iyengar haciendo posturas en 1991 a sus 72 años (con alguna que otra parada de imagen para remarcarlas)

El maestro zen Taisen Deshimaru dando consejos sentado en un zafu

4 comentarios:

  1. Arghhh!! Por fin acabó la jornada de hoy. Ni los esclavos egipcios, oiga... Pero me he puesto un vídeo de dos bebés dialogando -increíble, pues parecen estar entablando una conversación entre adultos- y eso me ha levantado el ánimo ipso facto.

    Lo cierto es que uno puede convertir cualquier acto de su vida cotidiana en una meditación. Rindiéndose a cada instante y siendo voluntariamente consciente de cada paso que das, de cada plato que friegas, de cada foto que retocas, de cada abrazo que regalas... es muy posible desarrollar esa presencia luminosa que se esconde detrás de nuestros procesos mentales. Únicamente hace falta convertir el presente en el eje fundamental de nuestra vida. Requiere esfuerzo y compromiso, por supuesto. Pero para mí es el yoga más efectivo y práctico que hay.

    Lo que corroboro totalmente (experimentado en carne propia, señores) es el enorme poder que ejerce la práctica espiritual sincera. No importe la forma que adopte (pues ésta se amolda a la personalidad de cada individuo). De esos beneficios que tú estás gozando, (enderezamiento de la columna vertebral, ensanchamiento de la capacidad pulmonar, mayor lucidez mental, mayor desarrollo de la empatía) también yo puedo considerarme afortunado partícipe.

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  2. ¿El enlace del video, please? :-)

    No estará de más recordar que la palabra yoga también tiene entre otros el significado de "unión", "camino" o "conocimiento" en la India, no se suscribe unicamente a la disciplina milenaria de posturas y asanas que enseñan Iyengar, Ramiro Callle, Alejandro Maldonado, etc...

    Sobre lo de la práctica espiritual (e intelectual) sincera, donde se nota es en los actos de los hombres y mujeres. Respecto a las prácticas físicas, aunque no hay que buscar los resultados (lo que el budismo zen llama "mushotoku" y del cual existe un equivalente en el yoga) estos se tienen que ir notando después de una práctica, también sincera :-)

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  3. Teclea 'twin baby boys have a conversation-OFFICIAL VIDEO' en Youtube y podréis disfrutarlo.

    ¡Es la caña!

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  4. He encontrado muy gracioso el video de los bebés! :-DDD No sé, pero he visto similitudes con algunas conversaciones que a veces tienen los adultos :-D

    Para dar un poco de más cuerpo al comentario y retomar el tema original, aconsejo para quién se inicia en el yoga o zazen encontrar primero un instructor o profesor competente (y titulado) aunque solo sea para las primeras clases. El autodidactismo sin más tiene sus riesgos (si se lee un libro de yoga y zazen sin práctica previa, este libro no está ahí para corregirte las posturas o aconsejarte el modo de trabajar en el momento en que estamos trabajando la asana). Después de eso y bien memorizadas las posturas, si se quiere seguir la frase aquella de "carretera y manta!" se tiene mayor seguridad.

    Otra cosa que dicen no pocos yoguis (desde los antiguos hasta los modernos) es que no hay que aferrarse forzosamente al yoga que se practica, que se pueden utilizar asanas de otros yogas (por ejemplo, yo que hago hatha-yoga si aprovechara para hacer algunas de asthanga o kundalini). El yoga y el zazen dan libertad en este aspecto (al contrario de la meditación vipassana que aconseja no alternarla con el yoga).

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