sábado, 30 de enero de 2010

Robert W. Chambers, el Legado de un Diletante

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El Legado de un Diletante por Antonio Ortiz Carrasco se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Unported.
Basada en una obra en antoniortizcarrasco.blogspot.com.


Publiqué una versión previa en la revista Galaxia núm. 12 (revista de literatura fantástica). Enero-Febrero de 2005. ISSN: 1696-1811 (ligeramente remozado y actualizado en 2009)

ROBERT W. CHAMBERS
EL LEGADO DE UN DILETANTE
Antonio Ortiz Carrasco


La obra de Robert W. Chambers, poco conocida por el aficionado medio a la fantasía y el horror, ocupa un lugar modesto pero meritorio dentro de la literatura fantástica, por lo que parece necesaria una reivindicación del papel desempeñado por este autor norteamericano.

1. Una biografía de millones de dólares

Robert William Chambers nació en Brooklyn (Nueva York) el 26 de marzo de 1865. Era uno de los vástagos de una familia rica cuyos orígenes se remontaban al fundador de Rhode Island. Fue hermano del arquitecto Walter Boughton Chambers. Cursó sus primeros estudios en el Instituto Politécnico de Brooklyn, donde se evidenció su interés por la pintura, el deporte y la naturaleza. Fruto de ello ingresó en el Art Students' League, donde fue condiscípulo y, más tarde, amigo del ilustrador Charles Dana Gibson, quien ilustraría alguna de sus obras tiempo después. En el año 1886 se marchó a vivir a París para ingresar en la Escuela de Bellas Artes y la academia Julien, llegando a exhibir sus cuadros en el salón de París en 1889.

En 1893 volvió a Nueva York, donde consiguió trabajo como ilustrador en las revistas de actualidad Life, Truth y Vogue. En 1894 publicó su primer libro, titulado In The Quarter, un ejercicio de bohemia parisina que sirvió de base para su obra inmediatamente posterior, que no fue ni más ni menos que El rey de amarillo (The King in Yellow, 1895), marcado por la temática de horror sobrenatural. El libro cosechó tanto éxito que Chambers se dedicó profesionalmente a la literatura, escribiendo más libros de temática fantástica como The Maker of Moons (1896) y The Mystery of Choice (1897) o novelas históricas como el ciclo que conforman The Red Republic (1895), Lorraine y Ashes of Empire (ambas publicadas como libro en 1898), centradas cronológicamente en la guerra franco-prusiana y la caída del Segundo Imperio francés. Se casó en 1898 y vivió a caballo entre Nueva York y su casa de Broadbaldin, al pie de los montes Adirondacks, donde se dedicó a disfrutar de sus más que variadas aficiones, entre ellas coleccionar mariposas, armaduras medievales y arte del Lejano Oriente, transformándose en el culto diletante que tanto soñó Lovecraft sin conseguirlo jamás.

Al comenzar el siglo XX, la carrera literaria de Chambers ya era un trabajo más que lucrativo, y mientras abordaba la épica de la historia americana con obras de reconocida fama como Cardigan (1901), comenzó a escribir un sinfín de novelas románticas al uso para el público femenino, algunas de las cuales se convirtieron en exitosos best-sellers que gozaron de adaptaciones cinematográficas en el cine mudo de la época. Metido en esta dinámica (historia y romance), y cada vez menos interesado por el prestigio literario y la opinión de los críticos, se convirtió en un escritor mucho más convencional pero muy bien pagado por revistas y editores literarios, sin abandonar incursiones esporádicas en otros géneros como el misterio, el horror e incluso la ficción científica con títulos como In Search of the Unknown (1904), The Tree of Heaven (1907) y The Slayer of Souls (1920).

Una dolencia intestinal condujo a Chambers a su muerte el día 16 de diciembre de 1933, dejando de existir un personaje que fue muy famoso en su época, miembro del Instituto Nacional de Artes y Letras, visitante habitual de los clubes de moda y autor de cerca de ochenta y cinco libros (entre novelas y antologías de cuentos) de calidad muy desigual. El tiempo cubrió de olvido su nombre, y su recuerdo, por ironías del destino, se debe a la influencia que un puñado de sus primeros relatos ejerció en un escritor maldito de fama póstuma: Howard Phillips Lovecraft.

2. La mitología de El rey de amarillo y sus ramificaciones
2.1. El rey de amarillo

La base de relatos de Chambers como El signo amarillo o El reparador de reputaciones radica en su prosa poética de corte morboso, insinuante, turbador y de vagas alusiones cósmicas, lo que provoca una angustiosa ambigüedad que captura al lector degustador de emociones fuertes. La mitología de El rey de amarillo tiene una deuda innegable con el escritor Ambrose Bierce, y más concretamente de su relato Un habitante de Carcosa, que debió de ejercer una gran atracción sobre Chambers, que utilizó la ciudad de Carcosa y las referencias a Aldebarán y las Híadas en varios de sus cuentos. También tomó prestados de los relatos de Bierce Haïta el pastor y La muerte de Halpin Frayser los nombres Hastur y Hali, que reciclaría para sus propias invenciones. Otras influencias artísticas serían, en mayor o menor grado, las de George Du Maurier ­­­­(autor de la novela Trilby), Henri Murger (inspirador de la ópera La Bohème de Puccini), el movimiento simbolista francés (deudor de las temáticas de muerte y locura de Charles Baudelaire), y muy posiblemente algunos artistas decadentes ingleses como Oscar Wilde y Aubrey Beardsley. También es perceptible la influencia de Edgar Allan Poe, sobre todo la del cuento La máscara de la Muerte Roja, que incide precisamente en el relato de Chambers que lleva por nombre La máscara. Otra inspiración estética apunta a la túnica amarilla de algunos emperadores de la antigua China.

Quizás el elemento más representativo de este ciclo sea el libro titulado El rey de amarillo, una obra de teatro maldita cuya lectura provoca miedo, locura y tragedia espectral entre sus lectores, convirtiéndose así en el precedente de un grimorio famoso en la historia de la literatura fantástica: el Necronomicón de H.P. Lovecraft. Chambers aumenta su eficacia literaria al intercalar fragmentos en algunos relatos como deja bien patente este inicio del relato La máscara:

Camilla: Señor, deberíais quitaros la máscara.
Forastero: ¿De veras?
Cassilda: En efecto, señor, ya es la hora. Todos nos hemos despojado de los disfraces menos vos.
Forastero: No llevo máscara.
Camilla: (Mirando aterrada a Cassilda)
¿No lleva máscara? ¡No lleva máscara!
El Rey de Amarillo, Acto 1. Escena 2a.

Otros elementos distintivos son la ciudad de Hastur, el lago de Hali (aguas oscuras e insondables que se encuentran cerca de Carcosa), el inquietante Signo Amarillo, la reina Cassilda, su fiel Camilla y el Rey de Amarillo, un terrorífico personaje homónimo del libro cuya ambición empequeñece la de otros conquistadores de la historia de la humanidad, tal como se explica en el relato El Reparador de Reputaciones, donde también se nos habla del manuscrito que lleva por título La dinastía imperial de América.

2.2. El Hacedor de Lunas

El hacedor de Lunas (The Maker of Moons) es un cuento largo de Robert W. Chambers que apareció en la antología homónima de 1896. Sumerge al lector en una dinámica que recuerda a las novelas más tardías de Sax Romher sobre el doctor Fu Manchú. El narrador protagonista y su amigo Franklyn Barris, un agente del gobierno norteamericano, se enfrentan a la amenaza que representan los Kuen-Yuin, una secta diabólica china originaria de la ciudad milenaria de Yian. El líder de esta organización es el hechicero supremo Yue-Laou, también conocido como “El Hacedor de Lunas”. La repugnancia y el miedo primigenio están representados por Xin, una criatura lovecraftiana avant le lettre, y unos pequeños seres que resultan ser sus apéndices.

Chambers escribió una secuela de El hacedor de Lunas titulada The Slayer of Souls en 1920, donde se ha creído ‑o querido‑ ver en los Tchortchas al pueblo Tcho-Tcho de los Mitos de Cthulhu.

2.3. Chambers y Lovecraft

En la década de los locos años 20 del siglo XX, durante el mes de abril de 1926, un ejemplar de The King in Yellow cayó en manos de H.P. Lovecraft, que quedó fascinado por algunos cuentos que lo integraban (y por ciertas coincidencias entre sus propios relatos y los de Robert W. Chambers). Fue tal el entusiasmo por el descubrimiento de esta obra que el escritor de Providence incluyó una reseña sobre Chambers en las pruebas de imprenta de su conocido ensayo El horror sobrenatural en la literatura (1927). Fruto de esta fascinación debió nacer también el relato El susurrador en la oscuridad (The Whisperer in Darkness) del propio Lovecraft, donde introduce la mitología de El rey de amarillo dentro del corpus de su obra. Que sirva como ejemplo este párrafo concreto del relato: «Me encontré con nombres y términos que había oído en otro lugar relacionados con las cosas más espantosas. Yuggoth, el gran Cthulhu, Tsathoggua, Yog-Sothoth, R'lyeh, Nyarlathotep, Azathoth, Hastur, Yian, Leng, el lago de Hali, Bethmoora, el Signo Amarillo, L'mur-Kathulos, Bran y el Magnum Innominandum; y me sentí transportado, a través de eones y dimensiones inconcebibles a unos mundos de extraña y remota naturaleza, cuya existencia intuyó vagamente el loco autor del Necronomicón.»

Se pueden distinguir claramente las tres aportaciones del ciclo de El Rey de Amarillo (Hastur, el lago de Hali y el Signo Amarillo) más otra procedente de El hacedor de lunas (Yian).

No obstante, el interés de Lovecraft por los elementos de la mitología de El rey de amarillo no tuvo continuidad en obras posteriores, de hecho no tardó mucho en lamentar la notoria fama de Chambers como escritor comercial y catalogarlo de «titán caído» en una carta dirigida a Clark Ashton Smith. Fue a la muerte del escritor de Providence cuando August Derleth y otros autores intentaron sistematizar las mitologías de Bierce, Chambers y Lovecraft haciendo de Hastur una de las deidades cósmicas conocidas como los Grandes Antiguos, del lago de Hali la prisión de esta entidad (un símil del Cthulhu y R’lyeh lovecraftianos) y de Carcosa una ciudad ignota en un planeta cercano a la estrella Aldebarán.

2.4. Chambers y Raymond Chandler

No estará de más comentar que la mitología del Rey de Amarillo fue recordada fuera de la literatura fantástica por el escritor de novela negra Raymond Chandler, y más concretamente en su relato The King in Yellow (1938), cuando el detective Steve Grayce (un gemelo literario del duro Philip Marlowe de Chandler) comenta haber leído alguna vez el libro de Chambers al contemplar el cadáver de King Leopardi, un músico de jazz asesinado horas antes: «El Rey de Amarillo. Una vez leí un libro con ese título. Le gustaba el amarillo, supongo. Ayer por la noche guardé algunas de sus cosas. Pero no era amarillo, no era cobarde. Los tipos como él en general lo son, ¿o no?».

En 1938 se había publicado una reedición especial del libro de Chambers, que debió llamar la atención de Chandler mientras escribía su relato.

3. La obra de Chambers en España
3.1. El Signo Amarillo y otros relatos fantásticos

Como se puede deducir después de la influencia que el ciclo de El rey de amarillo ejerció en los Mitos de Cthulhu, las obras de Chambers más editadas en nuestro país son los relatos insertados en la fantasía lovecraftiana, como lo atestiguan diversas traducciones de El Signo Amarillo y La Máscara en antologías de editorial Bruguera (Horror 3 y Horror 4 de la colección Libro Amigo), Ediciones Geminis (Narraciones Geminis de Terror números 5 y 6), y –sin duda la más conocida- la famosa recopilación de Rafael Llopis de Los Mitos de Cthulhu en Alianza Editorial, donde Francisco Torres Oliver traduce El Signo Amarillo.

Hubo que esperar hasta 1984, año en que Teorema publicó "El Rey de Amarillo" con una traducción poco pulida a cargo de Rubén Masera, para que apareciera un libro de temática fantástica a nombre exclusivo de Chambers.

En realidad, la edición de Teorema no recopila el The King in Yellow original, sino que suprime los cuentos del libro que no eran de temática fantástica (los románticos de estética parisina) y los sustituye por otros de fantasía y horror pertenecientes a otros títulos del mismo autor.

Las obras propiamente dichas del libro original son los relatos El Signo Amarillo, La Máscara, El Reparador de Reputaciones, En la Corte del Dragón, La Demoiselle d’Ys (un hermoso cuento no implicado en la mitología del Rey de Amarillo) y el poema El Canto de Cassilda. El resto de relatos de la antología publicada por Teorema están extraídos de los libros The Maker of Moons (1896) y The Mystery of Choice (1897). Éstos son El Hacedor De Lunas, La Llave Del Dolor, Una Agradable Velada y El Mensajero, continuación este último de un relato detectivesco de Chambers, El Emperador Púrpura, que publicó Acervo en el volumen nº 13 de su Antología de las Mejores Novelas Policíacas en 1973. Existe una reedición reciente en Abraxas de todo el material de Teorema [Nota de 09-12-2011: Valdemar sacará este material en su Colección Gótica con una nueva traducción de Marta Lila]

No estará de más recordar que varios capítulos de la novela The Tracer of Lost Persons (1906) de Chambers se incluyen, bajo el título de El Sello De Salomón y El Buscador De Personas Desaparecidas, en una antología de Isaac Asimov titulada "Historias de lo oculto". Plaza & Janés editó esta antología en marzo de 1991 y ha conocido más reimpresiones en nuestro país.

También se publicó un oscuro relato llamado La Barquera en el número 19 de Narraciones Geminis de Terror.

3.2. Novela histórica

Existe una edición en castellano de La República Roja (The Red Republic, 1895), la que llevó a cabo la revista semanal Jeromín en los números 13 y 14 de su suplemento Lecturas para Todos, publicados muy probablemente entre el 2 y el 9 de junio del año 1932.
El argumento nos traslada a los tiempos de la revuelta popular de la Comuna de París (del 18 de marzo al 28 de mayo de 1871), justo después de la humillante derrota del emperador Napoleón III ante la emergente Prusia de Bismarck en la batalla de Sedán, lo que aceleró la caída del Segundo Imperio. Fue un periodo aciago de la historia de Francia, que finalmente se saldó con el asalto de París por el ejército gubernamental y una sangrienta represión entre las filas revolucionarias.

El protagonista de la novela es el estudiante norteamericano Philip Landes. Landes y algunos de sus amigos franceses y norteamericanos se verán envueltos en muchos de los acontecimientos que acaecen en este periodo, y con la probada enemistad de algunos de los cabecillas de la revuelta. Por paradojas del destino, Landes pertenecerá por un periodo de tiempo limitado a cada uno de los bandos enfrentados y contrastará que el ejército francés y el de la Comuna (con la que al principio no simpatiza) apenas difieren en intenciones y en métodos despiadados, lo que constituye un interesante punto de vista intermedio sobre este periodo de la historia del país vecino.

Como era relativamente frecuente en el periodo anterior a nuestra Guerra Civil, la traducción de La República Roja deja en evidencia que es una versión «recortada» de la obra original y de acabado muy precipitado, lo que hace inevitable la aparición de múltiples erratas e incoherencias argumentales que dificultan el seguimiento de la narración e impiden una valoración justa de la novela, que se pospone a la espera de mejor traducción.

A otro nivel dentro de la obra de Chambers, se puede constatar la existencia de una breve y amena novelización del argumento de la película América de David W. Griffith. Editada en Barcelona dentro de la biblioteca “Los Grandes Films de La Novela Semanal Cinematográfica”.

3.3. Novela de aventuras

M. Aguilar Editor de Madrid publicó probablemente en 1925 la novela La Dama Misteriosa (The Mystery Lady) dentro de la colección Literaria, en la que también había títulos de autores tan dispares como Gaston Leroux, Thomas Mann o Edgar Rice Burroughs con sus novelas de John Carter. La traducción corre a cargo de Ignacio López Valencia.
La Dama Misteriosa narra en los primeros capítulos la historia de la vengativa joven Margarita Loveless, que busca limpiar el nombre de su hermano Dirck a causa de una estafa efectuada a este por Barney Welper, uno de los pesos pesados del Forty Club, una organización criminal con ramificaciones internacionales. Aquí entra en acción un apuesto joven, Juan Lanier, miembro del Forty Club, que se revelará como una especie de agente secreto del gobierno norteamericano que lucha contra las actividades de esta asociación de malhechores. La interpretación de unos documentos hallados en una casa antigua (sustraídos por Welper a Dirck Loveless por medio del chantaje) y la búsqueda del tesoro del barco pirata Luna Roja, hundido en el siglo XVI, serán el centro de los acontecimientos que vivirán Lanier y los hermanos Loveless.

En lo que se refiere a su calidad literaria, la obra adolece de un comienzo más que renqueante, pero da un significativo cambio de rumbo cuando el escenario se traslada del entorno urbano neoyorquino a una región de lagunas de la costa Este de Estados Unidos. En este punto la narración gana muchos enteros y se convierte en una lectura muy entretenida, incluyendo un trasvase de protagonismo de Juan Lanier a su compañero Donald Mayne (otro agente gubernamental infiltrado en el Forty Club) que es francamente acertado. En sus páginas se evidencia un sincero homenaje a las novelas de piratas en general y a "La isla del tesoro" de Robert Louis Stevenson en particular.

También existe otra traducción de La dama misteriosa, muy probablemente una versión «recortada», en una edición de Dédalo.

3.4. Novela romántica

La editorial catalana Feliu y Susanna publicó en los años 20 o 30, al menos, cuatro novelas románticas de Robert W. Chambers, de las que nos ocuparemos brevemente por su aparente orden de publicación en España:

La Modelo (The Common Law, 1911)
El leitmotiv de esta novela es la relación entre el pintor Luis Neville y su modelo Valeria West. Durante el desarrollo de la historia se dejan caer interesantes ideas sobre el sentido de la vida, la naturaleza del arte, la futilidad de las convenciones sociales y la injusticia de una relación hombre-mujer basada en el dominio incondicional del varón. Chambers demuestra en esta novela su simpatía por el feminismo y una filosofía liberal para su época, algunas de las conclusiones a las que llega en sus páginas no han sido totalmente superadas en la actualidad. Todo ello sustentado por una buena prosa, un argumento hábilmente desarrollado y una acertada interiorización psicológica del carácter de los personajes. La exquisita traducción corre a cargo de Guillermo de Boladeres, que redondea la edición española de una buena obra que hubiera merecido más ediciones en nuestro país.

El Ideal de la Vida (The Business of Life, 1913)
Chico conoce chica, en esta ocasión el millonario vividor Jaime Desboro y la tratante de antigüedades Jacobita Nevers. Se puede catalogar esta novela como intrascendente y bastante pueril, pero inspira simpatía y no está exenta de toques satíricos. Como curiosidad, se hace referencia dentro de ella al mito del Hacedor de Lunas del relato fantástico homónimo de Chambers. La traducción es de Tomás Orts-Ramos, menos pulida que la de Guillermo de Boladeres para La modelo.

En la Línea de Fuego (The Firing Line, 1908)
Protagonizan esta novela Garret Hamil, un ingeniero arquitecto, y Sheila Cardross, una joven condicionada por un matrimonio sin amor con el aventurero Luis Malcourt. Buena parte de la acción transcurre en Palm Beach, Florida. La obra es muy irregular, ya que alterna capítulos francamente aburridos con momentos bastante más interesantes. La traducción de esta novela, al igual que El ideal de la vida, también corre a cargo de Tomás Orts-Ramos.

La Muchacha que no se podía enamorar (probablemente The Laughling Girl, 1918)
Una obra ambientada en Suiza donde Chambers se permite introducir un elemento de intriga política (son los años de la Primera Guerra Mundial). Un playboy de origen chileno llamado Miguel O’Ryan se encapricha de Thusis, la joven sirvienta del hotel que ha recibido como herencia. Huéspedes de diversas nacionalidades irán llegando y complicando el asunto. Feliu y Susanna publicó esta novela dentro de la Biblioteca Fama. Con el mismo traductor que las dos obras anteriormente comentadas.

4. Conclusión

El tiempo es un juez literario implacable, primero exalta y luego olvida modas y circunstancias. Chambers gozó de las mieles del éxito con una producción de escasa originalidad y buen marketing literario, pero le ha sobrevivido un puñado de relatos fantásticos hechos, y nunca mejor dicho, por amor al arte.