viernes, 17 de septiembre de 2010

Dogen, "Shobogenzo Zuimonki" (Miraguano) y una experiencia de zazen


EIHEI DOGEN (1200-1253) es el filósofo y religioso budista más importante de la historia de Japón. Es el responsable de llevar la escuela Soto Zen de China a tierras niponas. Nacido en el seno de una familia noble, perdió a sus padres a temprana edad, y su inquietud espiritual le empujó a viajar a China en 1223 y aprender del maestro Nyojo. Después de recibir la transmisión zen volvió como maestro a Japón en 1227 y acabó fundando -no sin dificultades- el famoso templo Eihei-ji. Poeta y literato, Dogen es también autor de lo más granado de la literatura zen japonesa, destacando la obra titulada Shobogenzo (escrita a lo largo de veinte años). Su filosofía engloba, entre otras cosas, un nuevo concepto del tiempo (emparentado con el posterior de Bergson y Marcel Proust) y una nueva perspectiva del papel de  la mujer en las comunidades budistas.  

Un estimado amigo me regaló hace poco un libro suyo llamado Shobogenzo Zuimonki (nada que ver con el Shobogenzo a secas) que consiste en una recopilación de dichos y diálogos de Dogen recopilados por su discípulo y sucesor Koun Ejo entre 1235 y 1237. Frente a la elaboración más sistemática del Shobogenzo, el Shobogenzo Zuimonki es más informal o, si se prefiere, de una lectura más directa.

Dos ejemplos para hacernos una idea:

Un antiguo sabio dijo: “Relacionarse con una persona buena es como caminar bajo la niebla y la llovizna, aunque la ropa no se empape, cada vez se va volviendo más húmeda”. Esto significa que si mantenéis una estrecha relación con una persona buena, vosotros mismos os volveréis buenos sin daos cuenta.

No debemos actuar precipitadamente. Hay que hablar y practicar después de haber reflexionado. No cultiveis una mente distraída ni violenta. Actuad siempre de manera razonable en cualquier situación que os encontréis. Todo cambia a cada instante. Día a día todo se transforma. Todo es impermanente e perecedero. Esta es la realidad que tenemos ante nuestros ojos. No hay que esperar las enseñanzas de los maestros ni de los sutras. No hay que dejar las cosas para mañana, sino hacerlas hoy mismo. Pensad tan solo en este día y en este momento (...)

Eihei Dogen era un defensor convencido del zazen, la meditación zen que suelo realizar tres o cuatro veces por semana (en clase una vez por semana y las otras por libre). Hoy he tenido una experiencia dificil de explicar, ya que al final del proceso de respiración y relajación me ha venido un árbol a la mente. Una posible explicación -una de tantas- según la escuela psicológica de Jung es que el Árbol es un arquetipo que simboliza a la persona humana. Bien mirado, los seres humanos y los árboles tienen sus raíces en la tierra y crecen hacia arriba (los primeros en sentido figurado y los segundos literalmente). Ambos tienen su estructura interior, su naturaleza original, su SOY presente, pero la pueden perder si se ocultan detrás de las hojas-experiencias que les crecen con los años. 

En cualquier caso, quizás lo más bello y emocional de una práctica de zazen sea sentir amor por todos los seres vivos, por todo lo existente, por la gente que sufre, etc... y si luego lo que despierta ese zazen sigue durante toda la vida cotidiana bienvenido sea. Tampoco olvidemos que nosotros forjamos el mundo que nos rodea, no el mundo a nosotros. Si creamos buenas vibraciones hay buena sintonía con el mundo, si se expande lo negativo el mundo será un eterno extraño.

6 comentarios:

  1. Ese amor por todo lo existente acostumbra a ir acompañado de un sentimiento de alegría y de vitalidad que surge, sin duda, de las entrañas de nuestro Ser. Una vez que conseguimos trascender las limitaciones dualistas de la tonta mente, surge una nueva forma de consciencia que nos permite permanecer intensamente presentes y, sin embargo, incapaces de emitir juicio alguno. Consciencia sin pensamiento. Un estado en el que uno -y lo digo porque lo he experimentado en escasas y valiosísimas ocasiones- se siente más vivo y poderoso que nunca.

    Pero, como todo en esta existencia, hay que currárselo. El camino del desarrollo espiritual exige ser metódico y, por supuesto, muy serio. Cuando uno tiene la inmensa fortuna de sentir que la llama del Despertar se ha encendido en su corazón, es de vital importancia prestar atención a ese hecho. Ignorarlo es sinómino de sufrimiento puesto que el Ser reclama nuestra atención.

    Nisargadatta lo dice bien claro:

    'Sabio es aquel que no espera una sacudida que puede llegar a ser muy dura'.

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  2. Pienso que más que tonta, la mente es lo que le enseñan. La mente puede aprender, pero también desaprender :-)

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  3. Dentro de ese amor por todo lo existente, surge la idea de hacer felices a los demás o experimentar la compasión, ese identificarse con el sufrimiento de los demás.

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  4. Qué curioso. Yo traduje ésta versión del Shobogenzo Zuimonki para Dokusho Villalba hace más de 20 años, partiendo de un manuscrito que me trajo de japón. Se editó en Miraguano con el resto de la colección. Por esa época me ordené Bodhisattva y hoy tengo un blog llamado MIBLOG DOGEN UJI, que te invito a visitar tecleando simplemente en google.
    José Antonio Rodríguez Canosa. j.a.00@hotmail. com
    Fantástico haberte encontrado... Un beso.

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  5. Perdón por no haberme identificado antes.

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  6. Gracias por tu visita. Jose. Agrego tu blog a los que sigo :-)

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